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La limpieza del lago Uru Uru en Bolivia comenzó este miércoles con la primera de tres jornadas seguidas dedicadas a recoger alrededor de unas 180 toneladas de plásticos que contaminan el sitio al que también desembocan alcantarillas junto a los residuos de una mina de la ciudad de Oruro.

Centenares de personas entre funcionarios de la Alcaldía, policías y voluntarios han colaborado en la limpieza de este humedal convertido en un basurero y casi seco, que hace casi veinte años fue declarado sitio Ramsar, una convención relativa a los humedales de importancia internacional.

La labor ha consistido en retirar las miles de botellas plásticas y envases de ese tipo del canal Tagarete, una alcantarilla a cielo abierto que desemboca en la parte noreste del lago que, según los comunarios, ya no es apta para la pesca como hace décadas atrás.

"Estamos sacando a un extremo del canal las botellas" y luego "estamos pasando con equipo pasado", explicó a los medios el secretario de Gestión Ambiental de Oruro, Guillermo Quispe.

El funcionario detalló que los desechos se llevarán al basural de la ciudad y que después una empresa recogerá los plásticos para el reciclaje.

La labor de esta jornada ha sido impulsada por el francés Alexis Dessard que ha organizado una limpieza similar en otra región de Bolivia y el activista boliviano Limberth Sánchez de la Escuela de Líderes Ambientales de Oruro, un colectivo que dio la voz de alerta sobre este desastre ambiental.

La actividad ha provocado el pedido de algunos vecinos para que también las empresas que producen plásticos se comprometan con el medio ambiente y que cambien los envases por "botellas retornables", dijo a los periodistas Miriam, una dirigente vecinal.

Sin embargo, la limpieza de la basura y de los plásticos es tan solo la primera parte de una labor mayor que podría extenderse más de los tres días previstos.

Algunas de las personas que participaron en la limpieza ingresaron a las aguas estancadas del canal Tagarete y removieron la resina negra pestilente acumulada que cubre otros tantos desperdicios que según se dijo deben limpiarse junto a unas diez hectáreas de un playón contiguo.

El lago Uru Uru afectado por la sequía y el desborde de las aguas de su afluente el río Desaguadero únicamente ocupa actualmente 20 de los 214 kilómetros cuadrados que abarca en los tiempos más húmedos por efecto del cambio climático.

Este espejo de agua, formado por el rebalse del Desaguadero a mediados del siglo pasado, junto a su vecino del sur el lago Poopó conforman una rica ecoregión dedicada a la pesquería en la que existen unas 76 especies de aves nativas, entre ellas 120.000 flamencos y plantas endémicas.