EFESan Salvador

Miles de salvadoreños y centroamericanos celebraron al beato santo Óscar Arnulfo Romero, a pocas horas de ser canonizado, entre un llamamiento a la justicia por su asesinato y a vencer las desigualdades sociales.

Los miles de feligreses se concentraron en el frontispicio de la Catedral Metropolitana de San Salvador para recordar a Romero, asesinado en 1980, y esperar a que el papa Francisco lo eleve a los altares.

El evento central de la concentración fue la misa presidida por el sacerdote español José María Tojeira, principal impulsor de la causa penal por la masacre de 6 jesuitas y 2 de sus colaboradoras en 1989, también en El Salvador.

"Nuestro santo pastor nos invita a revisar y aumentar un salario mínimo que no alcanza para vivir, nos pide formalizar y proteger el trabajo informal que hoy mantiene en la vulnerabilidad permanente a casi la mitad de la población económicamente activa de El Salvador", señaló en su homilía.

El padre jesuita también hizo énfasis en la justicia del país centroamericano: "no queremos un sistema judicial que sea débil con los fuertes y fuerte con los débiles".

Además, Tojeira pidió a los salvadoreños "exigir escuelas decentes, superar un sistema público de salud injusto y obsoleto" y también reclamar una "educación, trabajo y vivienda digna".

El religioso, quien llamó a los asesinos de Romero "insignificantes para la historia", recordó que el beato llamó en sus días a vencer el egoísmo, la desigualdad y a terminar con la violencia "heredada de la locura de la guerra civil".

Las actos religiosos y culturales para celebrar la canonización del beato salvadoreño comenzaron la tarde del sábado en varios puntos de San Salvador, incluida la capilla del hospital de cáncer Divina Providencia de San Salvador donde fue asesinado.

Los "romeristas" se concentraron principalmente en la Plaza de El Salvador del Mundo, donde fue beatificado en mayo de 2015, para salir en peregrinación hacia la Catedral Metropolitana.

El presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, dijo en una cadena nacional de radio y televisión que la canonización de monseñor Óscar Arnulfo Romero es una "nueva oportunidad" para reconciliar a su país.

"Tenemos ante nosotros una nueva oportunidad de hacer realidad el mensaje de vida de monseñor Romero y lograr la reconciliación y la unidad como hijos de un mismo pueblo. Que la palabra de san Romero nos ilumine y nos guíe", sostuvo Sánchez Cerén.

Destacó que "la voz de los sin voz", como era conocido Romero, "es una de las personalidades más grandes y universales en la defensa de los derechos humanos" y será "el santo de los pobres, de los que sufren injusta persecución y de quienes exigen ser escuchados".

El oficialista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y la ONU se han unido a la celebración del pueblo salvadoreño, al que Romero protegió y defendió de las injusticias sociales.

"El FMLN expresa su alegría y se une a la celebración de nuestro pueblo y de los pueblos del mundo por el reconocimiento de la santidad de monseñor Romero, obispo y mártir, por la Iglesia Católica", señaló el FMLN en un comunicado.

Mientras, la ONU señaló en un comunicado que "la vida de monseñor Romero ha sido reconocida y valorada alrededor del mundo. Su ejemplo ha inspirado a muchas personas para dedicarse a la dignificación humana, a la erradicación de la pobreza y de la desigualdad".

Al concluir la ceremonia de canonización en el Vaticano, los fieles congregados llevarán sus cantos hasta la tumba de Romero, asesinado hace más de 38 años por un escuadrón armado de la extrema derecha.