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La flotilla de un grupo de cubanos de Miami (Florida), que espera este viernes mostrar su apoyo con fuegos artificiales a unos 24 kilómetros de La Habana, es vista como un gesto "noble" de apoyo a un pueblo que se está manifestando desde el pasado 11 de julio y también como una especie de relevo generacional del exilio.

Ramón Saúl Sánchez, un reconocido líder cubano de Miami y organizador de flotillas, que salió esta madrugada a despedirlos y aconsejarlos, dijo a Efe que en cierta forma ve que le está pasando la antorcha a nuevos activistas.

El también presidente del Movimiento Democracia, que había desaconsejado dicha travesía sin la planeación del caso, al final apoyó su salida y "quedó más tranquilo" al comprobar que fueron pocos y de un mayor tamaño los barcos que zarparon, algo que, dijo, "reduce la probabilidad de problemas debido a los vientos y el oleaje".

"Creo que tomaron las medidas prudentes, y solo queda rezar que todo les salga bien", dijo.

El activista, que en 23 años ha organizado unas 27 flotillas a la isla para denunciar "la dictadura" y ha enfrentado decomisos de barcos y un juicio por entrar a territorio cubano, dijo que seguramente el régimen castrista tratará de impedir que la gente se asome al malecón de La Habana para ver los fuegos artificiales que planean lanzar las embarcaciones, organizadas por el cubano-estadounidense Osdany Veloz.

Para Sánchez, las flotillas son "una especie de puente espiritual entre las dos partes del pueblo de Cuba dividida por la dictadura".

Con banderas de Estados Unidos y de Cuba, esta mañana partieron muy temprano unas cinco embarcaciones desde la marina de Bayside, en el centro de Miami, rumbo a los Cayos de Florida, donde además del suministro de combustible se iban a unir otros botes.

Veloz dijo a la prensa que llevan un mensaje de libertad y apoyo a la isla para que "sigan luchando" por una Cuba libre.

En otro barco, un cubano-estadounidense dijo que esta flotilla resulta importante porque es una muestra de apoyo a su familia en Cuba y, en general, a todo el pueblo.

En uno de los botes viaja el venezolano Óscar Alejandro, según un video publicado por el periodista radial Enrique Santos en el que cuenta que, por precaución, estarán a "16 millas náuticas (unos 29 kilómetros)" de la costa de Cuba para mostrarles los fuegos artificiales.

"Necesitamos decirle a la gente de Cuba que no están solos, que su lucha la estamos siguiendo muy de cerca", expresó el venezolano en el video en el que muestra una embarcación de la Guardia Costera de Estados Unidos que los está custodiando en el tramo de Miami a los Cayos de Florida.

LUCES DE APOYO AL PUEBLO CUBANO

La Guardia Costera estadounidense dijo hoy a los medios locales que la flotilla tiene "cero" permisos para entrar a Cuba, al recordar que hacerlo sería "ilegal".

Detalló que, a su entender, se trata de gente que pasea en barcos en aguas internacionales.

Entre tanto, el Servicio Nacional del Clima ha detallado que las condiciones para la zona de los Cayos de Florida y el Estrecho de la Florida presentan esta noche probabilidades de lluvias y tormentas.

La Guardia Costera siempre ha advertido que en la temporada de huracanes del Atlántico, que termina en noviembre, las 90 millas (144 kilómetros) que separan a los Cayos de la Florida de Cuba pueden convertirse en 120 millas (192 kilómetros), dependiendo de las condiciones del tiempo.

Sánchez dijo que sabe que el pueblo está esperando ver las luces en la isla y que este tipo de iniciativas es algo que siempre le disgusta al régimen de la isla.

El ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, pidió este jueves a EE.UU. que actúe con "seriedad" ante la flotilla y consideró "irrelevantes" las recientes sanciones de Washington contra militares de la isla.

El activista del Movimiento Democracia recordó hoy que ellos solían llegar en sus flotilla a 12,5 millas (20 kilómetros) de las costa de Cuba, una distancia perfecta para que estas luces que el llama de "libertad" sean vistas.

En la cuenta de Instagram de Veloz hay comentarios de apoyo a la iniciativa, algunos desde Cuba.

Veloz señaló este jueves a Efe que no pretendía en ningún momento entrar en aguas cubanas.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de EE.UU. reiteró ayer que para entrar en aguas cubanas se necesita un permiso y que quienes infrinjan esa norma se enfrentan a penas de 10 años de prisión, multas de 25.000 dólares al día y el decomiso de la embarcación.

LA FLOTILLA CON MEDICINAS

Por otro lado, Sánchez dijo que está buscando una embarcación grande para trasladar medicinas y alimentos a las costas de Cuba y dejarle la prerrogativa al Gobierno de la isla sobre si va a dejar entrar esa ayuda o no.

Que sea el régimen el que diga a los cubanos si permite ese auxilio humanitario que se quedará en aguas internacionales, recalcó el activista.

Precisó que para el día del transporte de ayuda irán acompañados de una flotilla que regresará el mismo día.

El presidente del Movimiento Democracia, que contemplaba hacer una huelga de hambre si el presidente de EE.UU. no escuchaba las peticiones del exilio, manifestó que el demócrata está dando pasos en la dirección correcta aunque a "velocidad lenta".

Entre otras, el Gobierno de Biden anunció este jueves sanciones contra el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, Álvaro López-Miera, y contra una unidad militar de élite conocida popularmente como "avispas negras" o "boinas negras".

También informó que busca junto con el sector privado formas innovadoras para "asegurar que los ciudadanos cubanos tengan acceso a internet" seguro y sólido.