EFELos Ángeles (EEUU)

La confusión e incertidumbre reina en la frontera con México a falta de una semana para que se implanten en Estados Unidos las restricciones a solicitantes de asilo, quienes pueden ver sus casos retrasados por semanas o meses, según activistas.

La nueva normativa estadounidense, dirigida a detener la inmigración procedente de Centroamérica, asegura que los solicitantes de asilo político que no pidan la protección en un "tercer país seguro" no serán elegibles para recibir asilo en territorio estadounidense.

"Hay una gran confusión de cómo están aplicando las autoridades de inmigración esa regla aquí en la frontera, los mismos oficiales están confundidos, son demasiados cambios a un proceso que de por sí ya era complicado", dijo a Efe Erika Pinheiro, miembro de la organización Al Otro Lado, con sede en San Diego, en el sur de California.

La medida entró en vigencia el martes pasado y, contrario a las expectativas, el proceso de peticiones en el puerto de entrada californiano de San Ysidro se agilizó, según Pinheiro.

En las últimas semanas la lista de espera para los migrantes que buscan asilo en ese puerto de entrada, que conecta a la ciudad mexicana de Tijuana con San Diego, creció en un número de solicitantes nunca antes visto.

"Al parecer ya sabían que venía esta regla y estaban demorando el proceso porque desde el martes pasado están aceptando de 40 a 50 personas y todos estos inmigrantes supuestamente serían afectados por esta regla", relató Pinheiro.

La activista relató que los esfuerzos se concentran en informar y asesorar a los solicitantes de asilo respecto a la nueva regla antes de que se presenten en la frontera, no obstante la gran cantidad de cambios está creando desconfianza entre los inmigrantes incluso hacia las organizaciones de ayuda.

"Primero les dices 'solicite el asilo', y después tienes que advertirle que las reglas cambiaron. Es lógico que ya no sepan que creer", subraya la activista.

En Texas las situación no es tan diferente. La abogada de inmigración Jodie Goodwin, quien atiende casos en la frontera entre Brownsville y la mexicana Matamoros, prevé que la incertidumbre se extenderá por semanas y hasta meses.

"Usualmente los solicitantes de asilo están detenidos por dos semanas por la Patrulla (Fronteriza) antes de pasar a custodia de ICE (Servicio de Inmigración de Estados Unidos), y después presentar su entrevista de miedo creíble. Pueden pasar hasta dos meses en este proceso", explicó a Efe Goodwin.

La abogada resaltó que una buena parte de los solicitantes de asilo que están esperando en México para presentar sus peticiones están informados sobre la nueva norma.

"Hablé esta semana con algunos de ellos y se enteraron por las redes sociales o por los activistas, y esto es bueno porque los hace conscientes a lo que se enfrentan", agregó.

La directora ejecutiva de Caridades Católicas RGV, Norma Pimentel, indicó a Efe que el número de inmigrantes que han llegado a sus hogares de paso en la frontera de McAllen y la mexicana Reynosa no ha disminuido drásticamente.

E incluso aquellos que son informados sobre la nueva norma "están clamando no ser regresados a México porque su vida corre riesgo" a manos de pandillas y grupos criminales, precisó.

Pinheiro cree que la solución a esta confusión puede recaer en manos de un juez federal de California, quien se encuentra analizando una demanda entablada por Al Otro Lado y tres organizaciones más para detener la medida.

"Esperamos que la decisión del juez sea a nuestro favor y pronto, además de que sea retroactiva para que no afecte a quienes han presentado sus casos en estos días", manifestó.

Por su parte, Goodwin explicó que la aplicación de la norma y de un posible fallo en la demanda representan otro reto para los jueces de inmigración, porque de ellos depende la interpretación de las decisiones en cada caso.

"La lucha se verá en las cortes", sentenció Goodwin.

Ana Milena Varón