EFELa Paz (El Salvador)

Autoridades de la Fuerza Armada de El Salvador con el apoyo de la Embajada de Estados Unidos comenzaron este miércoles con la destrucción de un cargamento de 1.800 granadas de manos y 639 morteros calibre 90 milímetros, que eran propiedad del Ejército y que ya estaban en "malas condiciones", para que "no lleguen a manos de criminales".

El coronel Rigoberto Escobar dijo a periodistas que los artefactos explosivos "se encontraban en las instalaciones de la Fuerza Armada y estaban en malas condiciones, según un análisis que se les hizo".

Informó de que la destrucción de las municiones, 1.800 granadas de mano de 67 milímetros y 639 morteros calibre 90 milímetros, comenzó este día y concluirá el viernes, y su objetivo es "quitarlos de circulación para que no lleguen a manos de criminales o personas que causen daños con ellos".

La destrucción de las granadas y morteros se realiza con el apoyo de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, que a través de un proyecto, cuyo nombre no fue especificado, colabora con la Fuerza Armada del país centroamericano para "hacer un proceso adecuado para deshacerse de las armas", explicó a la prensa Anaida Haas, subconsejera política de la Embajada norteamericana.

"Nuestro objetivo es apoyar para la demolición de municiones y armas obsoletas que ya han vencido (...) el Gobierno de El Salvador nos ha pedido el apoyo de destruirlas de una manera segura y esto ayuda a que no caigan en manos de grupos criminales", señaló.

Indicó que el Ejecutivo estadounidense apoya a esta país desde los últimos dos años y "durante ese tiempo se han destruido miles tipos de armas, otras municiones y morteros".

Los artefactos fueron llevados a un terreno propiedad de la Fuerza Armada, utilizado para prácticas y ejercicios militares y ubicado en el departamento de La Paz, a unos 40 kilómetros de la capital salvadoreña.

En El Salvador es frecuente que las autoridades de Seguridad arresten a pandilleros o personas relacionados con estos grupos con armas y municiones de uso militar, sin que se brinde una explicación de cómo pudieron ser obtenidas por estas personas.

La nación centroamericana es asediada por las pandillas Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18, estructuras que poseen unos 60.000 miembros activos y se enfrentan constantemente con los cuerpos de seguridad.