EFELa Paz

Minero, lustracalzados, vendedor de periódicos y hasta alcalde de un pueblo, son las diversas facetas de Toribio Ticona Porco, el nuevo cardenal de Bolivia que dio cobijo y alimento al presidente Evo Morales cuando era sólo líder sindical.

"Muchos bolivianos no lo conocían, pasaba desapercibido y se están encontrando con una novedad", contó a Efe una fuente familiar cercana a Ticona que pidió dejar en reserva su identidad pero que reveló aspectos sustanciales de la vida del cardenal boliviano.

Ticona nació en la región andina de Potosí (suroeste) en abril de 1937, es miembro de una familia de cuatro hijos, incluidas dos mujeres.

Su padre, un excombatiente de la guerra del Chaco (1932-1935) librada entre Bolivia y Paraguay, murió cuando él era muy pequeño.

Por ello, tuvo que ejercer algunos oficios desde niño para ayudar a su familia, primero como lustracalzados y luego como canillita o vendedor de periódicos.

Siendo adolescente, trabajó en una mina como ayudante, aunque en la práctica esa labor difería muy poco de la que hacían los mineros adultos en los yacimientos.

Durante un tiempo también fue obrero en una fábrica de cerveza.

Su vínculo con la iglesia fue permanente en la parroquia de la Inmaculada Concepción, en Potosí, en la que conoció a un par de misioneros belgas que fundaron la Juventud Obrera Católica (JOC), en la que el joven Toribio Ticona era muy activo.

Ticona hizo de campanero, monaguillo e incluso de "traductor quechua" cuando acompañaba a los sacerdotes extranjeros a alguna labor religiosa en el campo.

Ingresó al seminario en Sucre, y aunque pasó algún tiempo de su formación en Chile, regresó a la capital constitucional boliviana para concluir sus estudios.

Se ordenó sacerdote a sus 30 años en la misma iglesia potosina, en la que años atrás los curas belgas le plantearon esa opción.

La vida del padre Toribio, según su familiar, era la de un sacerdote "tercermundista", porque andaba "metido con mineros y campesinos".

En una de sus etapas más importantes como sacerdote colaboró con el obispo español Jesús López de Lama, encargado de Corocoro, una jurisdicción situada al sur del altiplano de La Paz, donde impartía los servicios religiosos a la población campesina y minera.

Tiempo después, Ticona fue nombrado auxiliar del prelado López de Lama y en 1992 asumió como obispo de la prelatura de Corocoro, cargo que ejerció hasta 2012.

Corocoro es importante porque abarca una zona en la que se sitúa la población de Patacamaya, a unos 100 kilómetros al sur de La Paz, que es paso obligatorio de los movimientos sociales que resuelven marchar desde el Altiplano hacia la sede de Gobierno para reclamar atención a alguna demanda.

El familiar de Ticona que habló con Efe contó que el obispo dio "cobijo y alimento" varias veces al entonces dirigente cocalero Evo Morales, durante las sendas marchas que el ahora presidente encabezó en la década de los años noventa.

"El presidente Morales le debe tomar como un compañero de lucha", manifestó este allegado al prelado, aunque matizó que "él lo ayudaba como a cualquier persona que lo necesitaba".

En una rueda de prensa ofrecida esta semana, Ticona aseguró que considera al presidente Morales un "amigo" y consideró que él le tiene estima por la relación que tuvieron cuando el mandatario era dirigente.

El 13 de octubre de 2003 se efectuó una de las intervenciones más importantes del entonces obispo en Patacamaya, cuando un grupo de militares salió al paso de una marcha de mineros que exigían la renuncia del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997 y 2002-2003).

Según el relato del familiar, "los militares se pusieron al frente con tanques incluidos" y Ticona salió a su encuentro "a decirles no disparen, porque iban a causar una matanza".

Aquella refriega concluyó con la muerte de algunos manifestantes, lo que dio lugar a que Ticona celebrase una de sus misas más memorables, indicó este allegado suyo.

Según explicó, el nuevo cardenal boliviano es de los "de abajo" y lo describió como "el obrero, el que se mete con la gente del pueblo, el que está comiendo con ellos" y al que no le gustan los cargos altos.

Ticona comparte ese rasgo con el papa Francisco, a quien conoció en varios de sus viajes a Buenos Aires, cuando se encargaba, entre sus muchas labores, de asistir a los inmigrantes bolivianos en la capital argentina.

El nuevo cardenal de 81 años ha planteado reconstruir la relación entre la Iglesia católica boliviana y el Estado, maltrecha por un periodo de críticas mutuas, al mismo tiempo de que habló de una institución religiosa abierta al pueblo.

"Nada raro que con la poca fuerza que tiene se anime a hacer algo", agregó su familiar.

Gabriel Romano