EFECiudad del Vaticano

El papa Francisco publicó hoy una carta apostólica en la que reflexiona sobre la necesidad de una liturgia comprensible y que involucre a los fieles y pidió acabar con las polémicas y con el uso "ideológico" de esta cuestión.

En esta carta, "Desidero desideravi", publicada hoy por la Santa Sede, Francisco reflexiona ampliamente sobre el simbolismo y el valor de las celebraciones y liturgias cristianas.

Lo hace un año después de publicar el "motu proprio" (documento papal) "Traditionis custodes", en el que de facto limitaba las misas en latín, siguiendo las conclusiones del Concilio Vaticano II (1962-1965) y levantando ampollas en los sectores más conservadores.

"Abandonemos las polémicas para escuchar juntos lo que el Espíritu dice a la Iglesia, mantengamos la comunión, sigamos asombrándonos por la belleza de la Liturgia", animó el papa argentino en este largo documento formado por 65 reflexiones y una oración final.

En la carta, Francisco aboga por que "la belleza de la celebración cristiana y de sus necesarias consecuencias en la vida de la Iglesia no se vieran desfiguradas por una comprensión superficial y reductiva de su valor o, peor aún, por su instrumentalización al servicio de alguna visión ideológica, sea cual sea".

El objetivo es involucrar al clero y a los fieles de todo el mundo en los ritos católicos porque, señaló, "una celebración que no evangeliza, no es auténtica".

En este sentido, sostuvo que la búsqueda de la belleza de la liturgia no se reduce a un "esteticismo ritual", aunque defendió que la sencillez de las ceremonias no debe confundirse con una "dejadez banal" o con una "superficialidad ignorante".

Porque por supuesto se debe cuidar "todo aspecto" del rito, como "el espacio, el tiempo, los gestos, las palabras, los vestidos, los cánticos o la música".

Para Francisco, el rito es aún más importante en medio de una posmodernidad en la que "el hombre se siente aún más perdido, sin referencias de ningún tipo, desprovisto de valores, porque se han vuelto indiferentes, huérfano de todo, en una fragmentación en la que parece imposible un horizonte de sentido".

"Es necesario encontrar cauces para una formación como estudio de la Liturgia (...) es necesario difundir este conocimiento fuera del ámbito académico, de forma accesible, para que todo creyente crezca en el conocimiento del sentido teológico de la Liturgia", instó.

El pontífice argentino reconoció que la cultura litúrgica de los fieles está a menudo condicionada "para bien y desgraciadamente también para mal" por el modo en que el párroco preside las misas, que a veces adolecen, en su opinión, de actitudes "inadecuadas".

Tales como "la rigidez austera o creatividad exagerada, misticismo espiritualizador o funcionalismo práctico, prisa precipitada o lentitud acentuada, descuido desaliñado o refinamiento excesivo, afabilidad sobreabundante o impasibilidad hierática".