EFESan Salvador

Las autoridades medioambientales del El Salvador registran 125 sismos en la capital del país desde el pasado martes, cuando un temblor de magnitud 3,9 alarmó a la población.

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) informó este domingo que la Red Sísmica Nacional reportó que 27 de estos sismos fueron sentidos por la población de San Salvador.

El rango de magnitud de los movimientos telúricos oscila entre 2 y 3,9, este último alcanzó una intensidad de 4 en la escala modificada de Mercalli en la capital del país centroamericano.

"El origen de esta actividad es atribuido a la activación del sistema de fallas geológicas en el Área Metropolitana de San Salvador" y "no se descarta la ocurrencia de sismos de mayor magnitud", acotó el MARN en un informe.

Añadió que "dará seguimiento a esta actividad sísmica para informar a la población sobre la evolución de este fenómeno" y recomendó "atender las indicaciones emitidas por las autoridades de Protección Civil y no prestar atención a rumores o a información no oficial".

El último sismo potente registrado en este año en el país centroamericano fue el de magnitud 6,8 la madrugada del 30 de mayo, el cual tuvo una profundidad focal de 48 kilómetros y su epicentro se situó frente a la costa del departamento de La Libertad, 66 kilómetros al sur de la playa Mizata.

En El Salvador, la mayoría de los sismos que se producen habitualmente tienen su origen en aguas del océano Pacífico y a mucha mayor profundidad, lo que en ocasiones los hace imperceptibles para la población, mientras que los que se originan en tierra próximos a la superficie son más sentidos y dañinos.

La última vez que El Salvador fue asolado por los movimientos telúricos fue en el año 2001, cuando se produjeron dos terremotos de magnitud 7,7 y 6,6.

El primero se registró en el océano Pacífico frente a la costa oriental del país el 13 de enero y causó 944 fallecidos, mientras que el 13 de febrero del mismo año, se produjo otro, con epicentro en el departamento de San Vicente (este).

Este último causó la muerte de 315 personas, dejó 82 edificios públicos dañados y 41.302 viviendas destruidas.