EFESao Paulo

Miles de residentes de Paraisópolis, la segunda favela más poblada de Sao Paulo, salieron este miércoles a las calles de la mayor ciudad de Brasil para repudiar la acción policial que terminó con nueve jóvenes muertos el domingo e instaron a las autoridades a "acabar con esa política que mata a la gente".

"Lo que pasó no fue una fatalidad, no fue una casualidad, no fue pisoteo. El gobernador, el secretario de Seguridad, tienen responsabilidad cuando dicen que esa política que mata a la gente está cierta", afirmó en un discurso, en llanto, Danilo, hermano de uno de los nueve jóvenes que murieron pisoteados después de que la Policía irrumpiera en una fiesta de funk en la madrugada del domingo en Paraisópolis.

En ese momento, gritos unísonos de "Justicia, justicia" interrumpieron el conmocionado discurso del joven.

Miles de personas se concentraron caída la tarde en las callejuelas de Paraisópolis, desde donde marcharon hasta el Palacio del Gobierno, sede de la gobernación, para pedir que las autoridades investiguen las circunstancias de los hechos y que los responsables del operativo policial sean penalizados.

"El acto de hoy es un pedido de justicia (...) Que la muerte de nueve jóvenes que vinieron a divertirse no sea tratada como un accidente. Queremos que las familias obtengan una respuesta", expresó el presidente de la Asociación de Vecinos de Paraisópolis, Gilson Rodrigues.

Durante el recorrido, de aproximadamente tres kilómetros, los manifestantes gritaron palabras de orden como "la Favela pide paz", "Paraisópolis pide socorro" y "las comunidades exigen justicia", mientras sostenían pañuelos blancos y cruces de madera.

Después de caminar por cerca de dos horas y media, una comisión conformada por familiares, residentes y representantes del Colegio de Abogados de Brasil (OAB) se reunió con representantes de la Gobernación de Sao Paulo y entregaron un documento con nueve reivindicaciones, firmado por el colectivo Población de las Favelas.

Según la versión oficial, en la madrugada del sábado al domingo los agentes irrumpieron en un baile funk persiguiendo a dos sospechosos que se habían escondido en una fiesta callejera en la que participaban unas 5.000 personas.

La intervención policial, que contó con bombas de gas lacrimógeno, balas de perdigones y el bloqueo de las principales vías del barrio, provocó una estampida que dejó un saldo de nueve muertos, entre ellos cuatro menores de edad, y otros doce heridos.

Durante el día, una comisión de investigadores de la Policía Militarizada de Sao Paulo visitó Paraisópolis, que cuenta con más de 100.000 habitantes, y recogió declaraciones de los residentes para averiguar las circunstancias que resultaron en el trágico episodio.

Tras conocer los sucesos, el gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, transmitió su solidaridad a las familias de las nueve víctimas y se comprometió a llevar a cabo una "investigación rigurosa", aunque pidió que no se condene de "antemano" a la Policía Militarizada.

También este miércoles, el ministro de Justicia de Brasil, Sergio Moro, se pronunció por primera vez sobre el caso y, durante un evento en Brasilia, indicó que "aparentemente hubo un exceso" por parte de la policía.

"Un error operacional grave que resultó en la muerte de algunas personas", agregó Moro.