EFEDenver (EE.UU.)

Un nuevo monumento con los rostros de seis estudiantes de origen mexicano que murieron en dos explosiones hace 45 años en la Universidad de Colorado en Boulder (EE.UU.) se inaugura este viernes en ese centro para salvar del olvido un crimen nunca resuelto.

Con expresiones artísticas y otros eventos, los universitarios recuerdan hoy a estos seis activistas chicanos que luchaban para que CU-Boulder expandiera sus programas de ayuda para minorías.

Neva Romero, Una Jaakola, Reyes Martínez, Heriberto Terán, Florencio Granados y Francisco Dougherty murieron al explotar dos vehículos en los que viajaban, en dos hechos ocurridos en mayo de 1974.

"Los Seis de Boulder", como son conocidos, a partir de ahora serán recordados con una escultura de la artista Jasmine Baetz.

La idea es reducir la "amnesia colectiva" y la "memoria selectiva" que afecta al recinto académico y a la sociedad sobre la historia, la presencia y las contribuciones de los chicanos, méxico-americanos y latinos en esa universidad.

La escultora logró convocar a más de doscientos voluntarios para compilar datos históricos sobre estos activistas para resaltar su trabajo con una escultura cemento y arcilla con sus rostros que estará por una temporada frente al Edificio Temporal 1 de CU-Boulder.

Se trata de un lugar donde protestaban hace medio siglo estos universitarios contra los recortes de ayuda financiera para los chicanos.

Es una forma de recordar a los "mártires del Movimiento Chicano" y "evitar que se pierda la memoria" de sus vida y sus muertes, recalcó Baetz.

Ni la Policía de Boulder ni las autoridades federales investigaron los atentados al considerar que se trató de "dos accidentes idénticos" causados por bombas que los estudiantes transportaban en sus carros.

El único sobreviviente, Antonio Alcantar, quien perdió una pierna, fue considerado como el sospechoso de armar las bombas, pero nunca se presentaron cargos en su contra.

Baetz, los voluntarios del proyecto y la Unión de Estudiantes México-Americanos de CU-Boulder (UMAS) buscan ahora que la instalación pueda ser permanente.

La escultura "no es un velorio, ni una lápida, ni un entierro", expresó Elizabeth Renée Fajardo, una experta en cultura chicana de la Universidad Estatal Metropolitana de Denver.

"Y tampoco sufrimos de nostalgia ni queremos retroceder en el tiempo, porque mientras nuestra gente sufra de los problemas de corrupción institucional, racismo y explotación económica, la resistencia siempre estará presente de alguna forma", dijo Fajardo a Efe.

Agregó que el Movimiento Chicano ha crecido en número y evolucionado porque cuenta ahora con "más personas educadas y en posiciones claves para crear cambios sociales" revolucionarios que respondan a las condiciones adversas que aún persisten.

Para Fajardo, eso permite "pasarle la responsabilidad a la siguiente generación para preparar las herramientas para examinar el mundo actual.

UMAS ha insistido en la carencia de suficientes programas de ayuda académica y financiera para estudiantes chicanos en CU-Boulder y señalan que continuarán "con la lucha de nuestros ancestros y predecesores".