EFELogroño (España)

Las autoridades e instituciones judiciales iberoamericanas buscan una salida a la violencia delictiva juvenil que involucre a los jóvenes y dé un enfoque "restaurativo" a la justicia, de forma que la privación de libertad se aplique con una clara orientación educativa y terapéutica.

Así lo explica en una entrevista con Efe uno de los miembros del Comité de Implementación de la Declaración Iberoamericana de Justicia Juvenil, el riojano Víctor Herrero, quien califica esta iniciativa de "histórica" para Latinoamérica, en la que también está involucrada la sociedad civil, ya que, "en muchos de estos países, la violencia delictiva juvenil ha llegado a límites insospechables".

La justicia con enfoque restaurativo, tal y como se plantea en esta Declaración, que ha comenzado a articularse este año, añade, es la que fomenta la responsabilidad del joven que cometió un delito y que no busca la venganza o la retribución, sino la reparación del daño realizado a la víctima o a la sociedad.

Para ello, tiene siempre en consideración los intereses legítimos de las víctimas y pone a disposición de esta reparación y de la inserción del joven todos los recursos posibles de la comunidad.

Prevenir y tratar el delito en el que se ven involucrados los adolescentes y jóvenes es el fin de esta hoja de ruta, respaldada, por primera vez, por los jefes de Estado de Iberoamérica e impulsada por la Conferencia de Ministros de Justicia de Iberoamérica y la Fundación suiza "Terra des Hommes" (Tdh), de la Herrero es consejero en Justicia Juvenil para América Latina y Caribe.

Por primera vez, se recogen compromisos firmados por parte de los países iberoamericanos para abordar, "de manera seria y rigurosa", los factores que están incidiendo en los problemas de violencia y delincuencia, explica Herrero, quien detalla que "Terra des Hommes" está especializada en "justicia juvenil restaurativa" en distintos países y, en especial, en América Latina.

Herrero cree que este acuerdo iberoamericano tiene un alcance que trasciende el continente americano, dado que algunas de las mafias que operan en Latinoamérica y otros países, como EEUU, son organizaciones y redes de criminalidad organizada trasnacional.