EFEGuatemala

Cientos de indígenas, en su mayoría mujeres, salieron este jueves a las calles de la capital guatemalteca a manifestarse en contra de la impunidad en el marco del día nacional de la dignificación de las víctimas del conflicto armado interno (1960-1996).

Los manifestantes caminaron por algunas arterias principales del centro histórico de Ciudad de Guatemala, donde hicieron algunas declaraciones frente a la Corte de Constitucionalidad (CC), el Congreso, el Palacio Nacional de la Cultura (oficina de Gobierno) y la Casa Presidencial.

En su recorrido, también visitaron la sede de la oficina del Procurador de los Derechos Humanos (PDH), donde fueron recibidas por el ombudsman, Jordán Rodas, quien les demostró su apoyo y afecto y se pronunció al respecto.

Rodas recordó que durante el conflicto armado, que duró 36 años y dejó más de 200.000 víctimas y 45.000 desapariciones forzadas, "el Ejército y la Policía hicieron mucho daño utilizando recursos públicos, al contrario de lo que se dice de la institución (policial), de proteger la vida".

Ambas entidades "se dedicaron a masacrar, a perseguir personas que pensaban distinto", agregó y enfatizó que también hubo daños causados por la guerrilla, pero finalmente "hubo una connotación especial" en las fuerzas armadas.

INDIGNACIÓN CON LAS AUTORIDADES

La manifestación se detuvo en el frontispicio de la Corte de Constitucionalidad, el máximo tribual del país centroamericano, donde instaron a resolver los amparos que han sido interpuestos por organizaciones de derechos humanos en contra de la decisión en 2020 del presidente, Alejandro Giammattei, de cerrar las instituciones emanadas de los Acuerdos de Paz, en 1996.

Además, frente al Palacio Nacional y a una cuadra de la Casa Presidencial, la secretaria general de la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala (Conavigua), Rosalina Tuyuc, exclamó que dentro de ese edificio "hay muchos militares responsables de violaciones a derechos humanos y también hay responsables de planificar todos esos actos que violentaron nuestra vida individual y colectiva".

Tuyuc, exdiputada del Congreso, ha luchado desde junio de 1982 por encontrar los restos de su padre y su esposo, desaparecidos de manera forzada por los militares.

"Hemos caminado en tantos cementerios clandestinos y muchos de nuestros familiares no los hemos encontrado. Gracias a la madre tierra que los han cubierto con amor, como nosotros los hemos esperado con amor para tan siquiera que a sus huesos podamos darle un entierro digno y justo", esgrimió.

Junto a otras viudas de víctimas del Ejército de Guatemala, Tuyuc consiguió hace 20 años permiso del Ministerio Público (MP, Fiscalía) para ingresar a un destacamento militar ubicado cerca de su pueblo natal, San Juan Comalapa, donde estaba segura que habían fosas clandestinas de víctimas del conflicto.

La Fundación de Antropología Forense exhumó 220 osamentas e identificó con el paso de los años a 48 personas, que fueron entregadas a sus familiares posteriormente, hasta que en 2018, junto a Conavigua y cientos de acompañantes y entidades internacionales, inhumaron de vuelta en los terrenos ya recuperados del antiguo destacamento a 172 osamentas y 2 cofres más en un memorial ahora llamado Paisajes de la Memoria.

El conflicto armado que acabó el 29 de diciembre de 1996 con la firma de los Acuerdos de Paz dejó en Guatemala unas 250.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos, además de más de un millón de desplazados internos, y más del 90 % de los crímenes se le atribuyen al Ejército.