EFEAsunción

La falta de medicamentos e insumos, la llegada a cuentagotas de la vacuna contra el coronavirus y la gestión del Ministerio de Salud en Paraguay han provocado el hartazgo del personal sanitario, que cansados de ser tratados como los "héroes de la salud" mantienen un pulso contra el Gobierno con paros y movilizaciones.

Medicamentos, vacunación, cobro de salarios y refuerzo de trabajadores es el reclamo del personal de blanco que fue repetido este jueves frente al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram), en Asunción, y en el Hospital de Clínicas, en San Lorenzo.

A lo que se suman las peticiones de dimisión del ministro de Salud, Julio Mazzoleni, y del viceministro, Julio Rolón, después de que este asegurara anoche que había medicamentos y que el Ministerio estaba trabajando por conseguir más.

Una versión que no coincide con la realidad de los hospitales y centros sanitarios públicos.

"Estamos sin antibióticos, sin tratamientos para el coronavirus y para otras patologías. El Hospital de Clínicas es un Hospital Escuela, de alta complejidad, y hace tratamientos de todas las patologías, estamos sin medicamentos y están cayendo los compañeros", dijo a Efe la vicepresidenta del Sindicato de Trabajadores del Hospital de Clínicas, Lourdes Villalba.

Una queja compartida por trabajadores de distintas unidades como la licenciada Ana Orúe, del área de hemodiálisis, quien pidió al Ministerio de Salud "todos los insumos necesarios para los pacientes que están con cuadros graves".

DOS TRABAJADORAS FALLECIDAS POR CORONAVIRUS

Villalba y Orúe se sumaron a más de 100 trabajadores del Hospital que se manifestaron con un paro parcial y un cierre temporal de la concurrida Avenida Mariscal López, mientras los conductores les apoyaban con el claxon de sus vehículos.

Megáfono en mano, Villalba pidió al equipo directivo del Ministerio de Salud que "dejen de hacer su circo" y exigió la dimisión del ministro.

Los mensajes de las pancartas eran similares: "Fuera corruptos", "ni una víctima más" o "la corrupción mata", eran algunas de las frases que se podían leer en la manifestación.

La movilización de los trabajadores de Clínicas mezclaban este jueves la protesta y el homenaje a las dos compañeras fallecidas en los últimos días, una enfermera y una trabajadora de la limpieza.

"Está cayendo el personal de salud. Ayer fue el sexto fallecimiento de nuestros compañeros, que están falleciendo por falta de medicamentos para el coronavirus", expresó Villalba a Efe.

Tras casi un año desde el primer caso confirmado en el país, el personal de blanco ha pasado distintas fases en su convivencia con el coronavirus, desde el desconocimiento de la enfermedad hasta el cansancio por las condiciones de trabajo y la actual gestión ministerial.

La indignación se acrecienta al recordar que el Gobierno de Mario Abdo Benítez aprobó un préstamo de 1.600 millones de dólares para hacer frente a la pandemia, que hasta la fecha ha dejado 3.239 muertes.

Un año después, muchos se preguntan dónde está ese dinero.

"La salud pública es una causa nacional. Se tienen que dar señales claras de cambio. Llevamos un año ya con excusas de que vamos a hacer una mesa de trabajo, personal, insumos, medicamentos, reactivos... ¡y no llegan!", lamentó a Efe César Méndez, otro de los manifestantes.

HÉROES CANSADOS

Mientras que las autoridades se prodigan en halagos hacia el personal sanitario, estos no ocultan su cansancio con esos reconocimientos que se quedan solo en palabras.

En los hospitales hay además miedo, dolor y hartazgo por las condiciones laborales, con trabajadores de unidades de contingencia que aseguran estar pendientes de recibir sus salarios.

La presidenta del Sindicato de Enfermeras del Hospital de Clínicas, Clara Rodríguez, dijo a Efe que están "asustados" por el día a día, con compañeros y pacientes fallecidos y sin saber lo que queda por venir.

"El personal de blanco estamos cansados de ser denominados como héroes de la salud y no contar con equipos y personal suficiente. Están falleciendo nuestros compañeros; perder la vida de nuestros compañeros duele", clamó Rodríguez.

Una de las manifestantes, la odontóloga del Hospital de Clínicas Mirta González, ya recuperada del coronavirus, pudo atestiguar las carencias de los hospitales, como profesional y como paciente.

Ingresó primero en urgencias de un centro privado en el que le pidieron un depósito de unos 2.300 dólares, y de ahí pidió el traslado al Ineram, donde permaneció internada más de 15 días, en los que desembolsó unos 1.500 dólares para su tratamiento.

"Se sufre mucho. Todo es caro, yo lo pasé, yo estuve al borde. Me salvaron mis compañeros del Ineram. Se sufre mucho, todo es caro. Necesitamos insumos, yo no sé si cambiar al ministro (sea la solución), pero necesitamos insumos. Esa es la verdad", lamentó González.

Noelia F. Aceituno