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La iglesia Católica denunció hoy que Nicaragua vivió horas de terror en la víspera del paro nacional de actividades programado para este jueves, en protesta por la represión que ha producido al menos 154 muertes, y para obligar al presidente Daniel Ortega a hablar de "democratización" en el diálogo nacional.

Al menos 4 personas murieron en la ciudad de Masatepe, 48 kilómetros al sur de Managua, en un ataque de la Policía Nacional en combinación con fuerzas "parapoliciales", según denunció la iglesia Católica.

En la vecina Jinotepe manifestantes "autoconvocados" afirmaron que la ciudad fue agredida anoche con helicópteros, desde donde los atacantes supuestamente descargaron balas y un tipo de veneno que asociaron a la cipermetrina, un poderoso insecticida.

Horas antes en Diriamba, cercana a las anteriores, unos 40 policías huyeron de su cuartel y dejaron abandonados a los reos de la ciudad, porque los mandos superiores no les aceptaron sus renuncias tras haberse negado a disparar a la población, informó la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).

En Nagarote, 40 kilómetros al noroeste de Managua, la violencia, que continuaba esta mañana, cobró la vida de una persona, según los manifestantes.

La mitad de la noche fue interrumpida por un cacerolazo a las 00:00 hora local (06:00 GMT), que fue reportado en todas las ciudades de Nicaragua, en repudio contra la represión gubernamental, aunque esto no detuvo las acciones.

La madrugada de este jueves los "autoconvocados" de Tipitapa, 23 kilómetros al noreste de Managua, también informaron de un muerto, durante un ataque de policías y "parapolicías".

Organizaciones humanitarias de Managua, Masaya, León, Ticuantepe, El Crucero y Chontales, en el Pacífico y centro de Nicaragua, también reportaron agresiones con armas de guerra, en especial AK-47, de fabricación rusa.

Los ataques cerraron con una experiencia enternecedora, ya que hacia el final en Jinotepe una bebé nació al pie de una barricada.

La madre, que se dirigía a un hospital, no tuvo tiempo de llegar, y un grupo de médicos "autoconvocados" que estaban atrincherados en la barricada decidió atenderla, hasta que nació "una hermosa bebé entre las balas asesinas del régimen", informó uno de los manifestantes.

La mañana de este jueves la poca actividad en las calles de diversas ciudades de Nicaragua era notoria, debido al paro nacional convocado por la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que aglutina a los grandes grupos empresariales, a la sociedad civil, estudiantes, y campesinos.

Los únicos espacios que se llenaron fueron los templos católicos, donde los fieles acudieron para asistir a misa.

Nicaragua cumple hoy 58 días de la crisis sociopolítica más sangrienta desde los años de 1980, con Ortega también como presidente.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.