EFELima

Ante las brechas abiertas en la educación durante la pandemia en América Latina y el contexto regional, el secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), Mariano Jabonero, reclamó dar paso a la acción y "ponerse manos a la obra" para impulsar un cambio que permita subsanar las fallas.

"La cuestión no es hacer más diagnósticos, es tiempo de ponernos manos a la obra", declaró a Efe Jabonero en la sede de la OEI de Lima.

A su juicio, es urgente que los países y organizaciones cooperen y trabajen para conseguir revertir la situación.

América Latina es la región que más días de escuela ha perdido durante la pandemia y, en ella, más del 40 % de escolares se desconectaron de las aulas puesto que no tuvieron en su domicilio ningún dispositivo ni conexión posible para continuar sus estudios de forma remota.

Una merma educativa tendrá un impacto en esta generación, que "tendrá menos competencias, habilidades y, posiblemente, tendrá menos retribuciones en sus trabajos, puesto que tendrán una capacidad de empleo más reducida", dijo Jabonero.

VUELTA A LA PRESENCIALIDAD

Entre las diferentes estrategias que la organización propone para paliar estos daños, está, en primer lugar, "la vuelta imprescindible a la presencialidad".

También evaluar en qué estado se encuentran los menores a nivel educativo y qué materias necesitan más refuerzos, pero también "saber qué les ha ocurrido emocionalmente" en los hogares.

Pero si algo es determinante para revertir y cerrar poco a poco estas brechas es apostar por un sistema educativo distinto al habitual.

"Trabajamos para conseguir un sistema híbrido que duplique las oportunidades de aprendizajes para todos. Esto supone un cambio educativo muy profundo y no volver atrás", declaró el secretario general de la organización, antes de añadir que la pandemia debe empujar y apuntar a "un futuro transformador".

Jabonero explicó que este nuevo sistema no significa simplemente una educación remota, sino que entran en juego la interactividad, el uso de aplicaciones, y sobre todo la inteligencia artificial.

"Los algoritmos tienen una gran virtud, tienen una parte negativa que todos sabemos, pero en este ámbito educativo permiten personalizar la enseñanza, tener un seguimiento de alumno por alumno, saber qué hace, qué no hace o dónde se atasca. El futuro va por ahí", anunció.

El problema y desafío es que este horizonte requiere además de nuevas estrategias y formaciones, una mejor conectividad, algo que obligatoriamente implica una mayor inversión estatal en educación, un objetivo por el que la institución trabaja con países y otras organizaciones.

"Es ahora o nunca. No podemos demorar más, la apuesta es muy fuerte", sostuvo.

EL POTENCIAL DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Jabonero también se refirió al momento crucial y las oportunidades que vive la educación superior en la región, puesto que han aumentado el número de centros y ya se cuenta con un total de 4.000 universidades, cifra récord a la que acompaña el mayor número de alumnos matriculados de la historia.

Pero advirtió que, entre el 10 y 20 % de los estudiantes universitarios, dejaron sus estudios durante la pandemia, muchas veces por situaciones familiares que no permitían la continuación de las carreras, sino conseguir una fuente de ingresos inmediata.

Insistió en la importancia de que los países creen estímulos para fomentar la educación superior e investigación para que se desarrollen economías más sólidas y con mayor productividad.

"En América Latina llevamos 20 años con decrecimiento de la productividad, somos la única región del mundo que no crece porque la mayoría son economías basadas en la venta de materias primas", dijo Jabonero, quien participará este jueves y viernes en el congreso "Los Futuros de la Educación Superior", organizado por la Universidad Internacional de La Rioja (Unir) en Perú.

La educación o la falta de ella es, según el secretario de la organización, una "fábrica desigualdad", porque, en su ausencia o en la diferencia en su calidad, nacen problemas endémicos que determinan los futuros de los estudiantes, pero también de los países.