EFEMontevideo

La Ciudad Vieja de Montevideo se iluminó este jueves a la luz de las hogueras de San Juan, una tradición importada por los inmigrantes europeos que llegaron al país suramericano, en su mayoría españoles e italianos, y que busca convertirse en una celebración típica de la capital uruguaya.

"Uno de los objetivos principales es (cambiar el hecho de) que no haya una noche de San Juan originaria de Montevideo", aseguró a Efe Manuel Rivoir, uno de los organizadores de la cita, que este año se celebra por segunda vez en una de las zonas donde se halla parte de los restos de la muralla colonial.

Si bien en el hemisferio norte la noche de San Juan marca el solsticio de verano, Uruguay se encuentra de pleno en invierno, una estación que este año parece haberse adelantado a tenor de las bajas temperaturas registradas desde mediados de mayo.

Pese a ello, miles de personas (se estima que el año pasado hubo 3.000) se juntaron hoy en el casco histórico de Montevideo al ritmo del candombe uruguayo -herencia de los antiguos esclavos africanos- y al calor de las tres hogueras que iluminaban la plaza, donde tampoco faltaban puestos con algunas de las comidas favoritas en el país, como las milaneses y los choripanes.

Asimismo, tampoco faltó el grappamiel, una bebida alcohólica originaria de Uruguay que es "excelente" para combatir el frío del invierno austral, según los organizadores.

En una cita en la que se busca integrar a todo tipo de públicos, hay también espectáculos de malambo -un baile criollo-, de títeres para adultos y de poesía dramatizada, así como música electrónica a cargo de la popular "Dj" uruguaya Paola Dalto y proyecciones audiovisuales presentadas por alumnos de Bellas Artes.

En cuanto a las tradiciones ligadas a las hogueras, Rivoir señaló que cada uno es "muy libre" para interpretarlas.

"Hay gente que está escribiendo deseos que quieren que el fuego les dé fuerza y hay otras que están buscando olvidar a determinadas personas porque ya no quieren saber más de ellas", aseguró Rivoir mientras varias personas tiraban a las llamas papeles con mensajes escritos.

Otro de los objetivos de esta celebración en Montevideo es "recuperar el espacio público", dado que la Ciudad Vieja, que por el día es el principal centro administrativo y financiero de la capital, llevaba unos años un tanto descuidada y en los últimos tiempos se ha apostado por su revitalización.

"Es un 'after office' pagano (...), porque en Ciudad Vieja convive mucha gente en el día y después se van. Queremos que se queden acá y que se encuentren con sus amigos", aseguró Rivoir, que también apuntó que la iniciativa cuenta con el apoyo del Ministerio de Turismo y de la Intendencia de Montevideo.

"Lo que tratamos de hacer es fusionar los dos mundos que actualmente uno encuentra en Ciudad Vieja. Por un lado, lo patrimonial, el Montevideo antiguo, y por otro lado el tema de lo contemporáneo, que también lo encontramos hoy en día en Ciudad Vieja", añadió el gestor cultural.

Cabe destacar que desde hace aproximadamente una década también se celebra la fiesta de San Juan en otra plaza de la ciudad con una gran fogata, bailes y gastronomía típica de Cataluña, organizada por el Casal Catalá de Montevideo.