EFECiudad de Guatemala

Más de 10.000 personas participaron este sábado en Guatemala en la marcha del Orgullo LGBTI+, realizada por primera vez en tres años debido a la pandemia, bajo el lema "existo, resisto y persisto".

Entre música y banderas de colores, los guatemaltecos, muchos de ellos jóvenes, caminaron por varias avenidas del centro de la Ciudad de Guatemala en un ambiente festivo y sin incidencias, como constató Efe.

"Salimos a las calles a pedir la equiparación de los derechos. No queremos derechos nuevos. Únicamente los ya existentes, los derechos con los que todos cuentan", dijo durante el desfile el diputado independiente Aldo Dávila.

El legislador, el primer hombre abiertamente gay elegido diputado en la historia de Guatemala, un país ampliamente conservador, recordó que la población LGBTI+ "no es la única discriminada" en el territorio, pero recordó que lo "único que queremos es vivir en paz".

Entre los participantes de la marcha, que celebra en el mes del Orgullo LGBTI+, estuvo la embajadora de Canadá en Guatemala, Rajani Alexander, en "compañía de miembros de la comunidad internacional y sociedad civil", según detalló en sus redes sociales.

El colorido desfile, que incluyó algunas carrozas, empezó en varios puntos del centro de la capital del país y culminó frente al Palacio Nacional de la Cultura, sede del Gobierno que preside Alejandro Giammattei.

Los colectivos que organizaron la caminata detallaron que la misma se realizaba bajo la consigna "existo, resisto y persisto".

Las marchas del orgullo LGBTI+ en su ediciones de los años 2020 y 2021 fueron suspendidas debido a la pandemia de la covid-19 en Guatemala, cuyo primer caso fue detectado el 13 de marzo de 2020 en el país centroamericano.

Los participantes en el desfile exigieron este sábado el respeto de los derechos de la población diversa y afirmaron que tienen "la libertad de ser como somos", como rezaba una de las carrozas que engrosó la marcha.

Según el medio local No Ficción, la primera marcha del Orgullo LGBTI+ se realizó en Guatemala durante el año 2000 por la muerte de la trabajadora sexual Conchita Alonso, asesinada en 1997.

En marzo pasado, el Congreso guatemalteco, de mayoría oficialista, aprobó una polémica ley que buscaba combatir el aborto y a "grupos minoritarios" que son "incongruentes con la moral cristiana".

Sin embargo, el Parlamento tuvo que dar marcha atrás debido a la presión social y al posible veto del presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei, ya que el estatuto violaba la Constitución guatemalteca, además de varios tratados internacionales.

La normativa prohibía enseñar en las entidades educativas la diversidad sexual ya que, según aseveró el Congreso en la ley, la misma debía aprobarse "considerando" la "existencia de grupos minoritarios de la sociedad, que proponen corrientes de pensamiento y prácticas incongruentes con la moral cristiana".