EFERío de Janeiro

Más de la mitad de las etnias indígenas de Brasil están afectadas con la COVID-19, una pandemia que ya deja 836 muertes entre los pueblos originarios y cerca de 35.000 infectados, según datos divulgados este viernes por diversas organizaciones.

De las 305 etnias que habitan en el gigante suramericano, en 158 se han identificado contagios y fallecidos por el nuevo coronavirus, es decir, más del 51 % de los pueblos originarios.

El levantamiento fue realizado por la Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil (Apib), la Coordinación de Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña (Coiab) y otras entidades públicas y privadas que ayudaron en la recolección de datos.

La región de la Amazonía, que incluye nueve de los 27 estados de Brasil, continúa siendo la más afectada del país con 24.866 casos registrados y 667 muertes, según el último reporte de la Coiab.

Amazonas, con 5.854 casos y 204 fallecidos, lidera la lista de contagios y óbitos. Seguido de Pará, con 5.317 infectados y Mato Grosso con 197 fallecidos.

Además de la proliferación del virus en las aldeas, los incendios en la Amazonía y el Pantanal, que volvieron a atacar con fuerza este año, han ayudado en el empeoramiento de la situación de los pueblos originarios.

En la Amazonía los focos crecieron un 13,9 % en los primeros nueve meses de 2020 con relación al mismo período del año pasado, mientras que en el Pantanal, el mayor humedal del planeta, el aumento fue de 201 %, una cifra nunca antes vista en esta gigantesca reserva ambiental.

La contaminación atmosférica producida por el humo de las llamas genera problemas respiratorios, uno de los síntomas más relacionados con la COVID, y puede empeorar la situación de alguien infectado con el virus, según expertos.

A eso se suma la precaria atención médica que reciben los pueblos indígenas, que solo encuentran centros hospitalarios capacitados para atención de urgencias en las grandes ciudades, ubicadas a miles de kilómetros de sus aldeas.

Tal ha sido la situación que a comienzos de agosto la Corte Suprema de Justicia obligó al Gobierno de Jair Bolsonaro a adoptar una serie de medidas, como la creación de barreras sanitarias y la instalación de una "sala de situación" con participación de las etnias, para contener la pandemia del coronavirus entre las comunidades originarias.

El máximo tribunal de justicia también determinó que las autoridades policiales expulsen a los invasores de las tierras indígenas, entre los que se encuentran madereros o mineros ilegales.

En Brasil hay cerca de 900.000 indígenas registrados, de los que casi el 60 % de ellos residen en espacios protegidos.