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My Child Matters (Mi hijo importa) es una iniciativa implementada en Paraguay que ha beneficiado en nueve años a unos 2.500 niños sin recursos que padecen cáncer con una tasa nula de abandono del tratamiento y desarrollando cuatro centros de atención especializada.

"La cantidad de niños y familias beneficiadas llega a 2.500; además 4.000 profesionales de la salud han sido capacitados y más de 1.600 enfermeras. El impacto es muy importante", dijo en entrevista con Efe la doctora Angélica Samudio, coordinadora del proyecto My Child Matters en Paraguay, durante la Cumbre Mundial de Líderes en Cáncer que se llevó a cabo esta semana en la Ciudad de México.

En 2008, año en que iniciaron los trabajos del grupo que lidera Samudio, la situación era caótica con cifras de abandono de los tratamientos oncológicos que rondaban el 70 %.

"Los resultados de nuestros pacientes era triste en el sentido de que teníamos niños que accedían tarde a un diagnóstico o no accedían, y si accedían el costo era muy alto y generalmente las familias no lo podían cubrir y abandonaban su tratamiento", revela la también directora del área de investigación de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción.

Lo más llamativo de la iniciativa es que el costo no ha sido tan alto, "unos 70.000 euros anuales en estos casi 10 años", indica Samudio sobre este programa que también ha sido exitoso en países como Filipinas, Senegal o Colombia.

"Pudimos demostrar que los chicos se pueden curar sin tanta inversión, pero que es importante la pasión y el corazón que uno le pone, el compromiso para cambiar la vida de los niños", apunta la especialista.

Actualmente, cuentan con cuatro clínicas especializadas en la atención a niños con cáncer.

"Quisimos descentralizar la atención, hacer clínicas satélites para que nosotros llevemos la atención más cerca de sus domicilios", explica la doctora, quien señala que antes de esta iniciativa, los tratamientos existían solo en Asunción, la capital del país.

La inversión del Estado se ha incrementado de forma notable en esta década de funcionamiento.

"Antes, cuando empezamos, las organizaciones no gubernamentales (ONG) que nos apoyaban hacían el 100 % de la inversión y el Estado cero. Actualmente, la inversión de las ONG está en un 40 % y el resto el Estado", detalla.

La profesora de pediatría de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción señala que ahora el desafío es "que el cáncer en general y el cáncer infantil se conviertan en una política de Estado, que sean una prioridad de salud pública", para generar una financiación permanente para este tipo de programas.

Si bien Samudio reconoce los avances, dice que falta mucho camino por andar. "Podemos mucho más. Tenemos capacidad de hacer investigación, invertir en tecnologías y llegar a cifras de otros lugares donde la leucemia se cura en un 90% ", destaca.

Asunción, junto con Cali (Colombia), es parte de la iniciativa C/Can 2025 (Desafío de Ciudades contra el Cáncer), promovida por la Unión Internacional Contra el Cáncer (Uicc).

"Hemos logrado reunir a distintos actores del sector público, privado y ONG, que por primera vez se sentaron en una mesa para poder evaluar y decir cuáles son las necesidades (relacionadas con el cáncer)", explica Samudio, que ve la iniciativa como muy positiva.

Para definir las prioridades en la lucha contra el cáncer, se aplicó "un cuestionario a unos 200 profesionales".

El primer descubrimiento fue que en Paraguay se debe crear un plan nacional de lucha contra la enfermedad. "Debemos tener una ley del cáncer y conseguir la financiación para que el acceso al diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y cuidados paliativos sean para todo el país", finaliza.