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El Gobierno de Nicaragua decretó este viernes estados de alerta verde y amarilla en todo el país, cuando faltan horas para el impacto de la tormenta tropical Boonie, que fue localizada 160 kilómetros al este de la ciudad costera de Bluefields, en la Región Autónoma del Caribe Sur (RACS, noroeste).

"Nuestro presidente (Daniel Ortega) ha informado al Sinapred (Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres), la declaratoria de alerta verde y alerta amarilla en todo el territorio nacional, es un paso importante y necesario", informó la vicepresidenta Rosario Murillo, a través de medios del Gobierno.

Las autoridades nicaragüenses esperan que Boonie impacte esta noche en la RACS, con vientos máximos sostenidos de 75 kilómetros por hora, que alcanzan los 185 kilómetros desde su centro, de acuerdo con la información del Centro Nacional d Huracanes (NHC), de Estados Unidos.

Desde mediados de la presente semana, las instituciones que componen el Sinapred han preparado albergues, ejecutado evacuaciones, y suspendido los zarpes, para mitigar el impacto de Boonie, la segunda tormenta de la temporada de huracanes 2022 en la cuenca del Atlántico.

El Gobierno de Nicaragua realizó los preparativos, incluso antes de declarar la alerta verde, que según la legislación nacional se decreta cuando un desastre es probable. O la alerta amarilla, que entra en vigor cuando un fenómeno tiende a crecer de forma peligrosa.

Unas 715.008 personas se encuentran en la ruta de Boonie, de acuerdo con las cifras del estatal Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide).

El NHC advierte que "se espera que las lluvias provoquen inundaciones repentinas que pongan en peligro la vida y deslizamientos de tierra".

El impacto de ciclones tropicales en el Caribe nicaragüense ocurre con relativa frecuencia, ya que, según los registros combinados del Ineter y del NHC, desde 1892 al menos 55 de estos fenómenos han azotado a Nicaragua al ingresar por dicho litoral.