EFESao Paulo

Un grupo de policías civiles del estado de Río Grande do Norte en huelga desde el pasado 19 de diciembre se colocaron las esposas y se presentaron hoy ante las autoridades con el fin de ser detenidos, aunque la captura no fue llevada a cabo.

Unos 2.000 agentes fueron hasta la Delegación General de Río Grande do Norte (nordeste) con el fin de ser detenidos, después de que un juez determinara la prisión de los policías que incentivaran la huelga, la cual comenzó hace más de dos semanas y es considerada ilegal.

La Policía Civil decidió la víspera mantener la paralización, en demanda de mejoras condiciones laborales y el pago de salarios atrasados, mientras que la Policía Militar comenzó a retomar sus actividades de manera gradual.

"Como el Estado no cumple con su parte con los funcionarios, hemos venido aquí para que el Estado cumpla su decisión judicial y nos detenga", explicó el presidente del Sindicato de los Policías Civiles de Río Grande do Norte, Nilton Arruda.

El estado de Río Grande do Norte definió que esta semana pagará todos los sueldos atrasados de noviembre, aunque todavía no definió cuándo serán depositados los de diciembre y la paga extra.

La paralización de la Policía llevó a las autoridades regionales a demandar la presencia de las Fuerzas Armadas y desde la noche del pasado viernes unos 2.800 militares patrullan las calles de las principales ciudades del estado para reforzar la seguridad, en medio a la escalada de los robos y homicidios.

En los últimos 15 días fueron registradas 101 muertes violentas en todo el estado, lo que supone una media de 6,7 asesinatos por día, según datos del Observatorio de la Violencia Letal Intencional, aunque las cifras no han sido confirmadas todavía por las autoridades regionales.