EFELima

Para muchos puede tratarse de una afición excéntrica en un mundo hiperconectado, pero el gremio de los radioaficionados sigue vivo, dotado de un intenso entusiasmo y siempre listo para apoyar a la sociedad en situaciones extremas como terremotos o en medio de la pandemia de la COVID-19.

A pesar de que Perú es uno de los países de América que en la actualidad tiene menos seguidores de esa afición, tras haber reunido a un vigoroso grupo en el siglo pasado, sus miembros mantienen muy vigente su interés por los avances tecnológicos de un conocimiento que puede ser crucial en casos de emergencia.

"Hoy día los que quedamos como radioaficionados a nivel mundial somos los que realmente vivimos la radio, nos gusta experimentar y conocemos o queremos conocer nuevas tecnologías", destacó a Efe Óscar Pancorvo, representante del Radio Club Peruano, una institución fundada hace 90 años en Lima.

EL CASO PERUANO

Después de haber reunido a 3.000 radioaficionados a fines de los años 80, en Perú restan actualmente unos 328, la gran mayoría en Lima, una situación que los expertos consideran que debe cambiar ante lo importante que es cubrir todo el territorio nacional.

En cifras, Perú está muy rezagado en relación a países vecinos como Ecuador, que registra 1.700 radioaficionados, Chile, que tiene unos 6.000, o Argentina, que reúne a unos 14.000, aunque todos estos se quedan cortos ante los 700.000 que hay en los Estados Unidos.

Ante esa circunstancia, el Radio Club Peruano ha promovido campañas y charlas en provincias del país, además de organizar cursos presenciales en Lima, una situación que, como tantas, cambió con la llegada de la pandemia de la COVID-19, que los llevó a preparar, por primera vez, un curso virtual.

Para sorpresa de todos, recibieron participantes de todo el país, lo que ha abierto la posibilidad de un nuevo repunte de esta afición, a lo que también se busca sumar una iniciativa para que se instalen estaciones de radio en universidades, institutos superiores e instituciones militares.

LAS NUEVAS GENERACIONES

"En la generación nuestra, la antigua, nos encantaba escuchar... los chicos de hoy no escuchan, ven, ellos quieren imagen, quieren movimiento, a menos que pongamos lo digital", comentó Pancorvo.

Por ese motivo, señaló que los "tres pilares fundamentales" para el actual desarrollo de la radioafición son las tecnologías digitales, la experimentación con los medios digitales y las comunicaciones de emergencia.

Todo esto ha interesado, precisamente, al joven aficionado Emilio Raborg Barrenechea, quien a sus 15 años integra el nuevo grupo en formación de los radioaficionados peruanos.

"Siendo parte de mi generación, la radio casi no la usamos, la consideramos como tecnología anticuada... ahora yo ya me he dado cuenta de ese mundo, y es increíble", comentó Raborg a Efe.

El joven dijo que "ese tipo de desconocimiento es causa de que las personas no vean de lo que es capaz" la radioafición, que implica una tecnología "genial", que se mantiene incluso en situaciones de emergencia, cuando se pueden perder las señales de los celulares, las redes sociales y otros medios de comunicación.

SALTO TECNOLÓGICO

Precisamente, los radioaficionados remarcan que no se les debe comparar con los medios de comunicación, porque ellos se centran fundamentalmente en el desarrollo de tecnología en el espacio radial y su afición tiene en el mundo digital un complemento indispensable.

Esto llega al punto que, en ocasiones, pueden incluso comunicarse con la Estación Espacial Internacional (EEI), gracias al uso de herramientas de internet que les permiten "saber en ese momento dónde está".

En efecto, a inicios de agosto pasado, hubo nuevas transmisiones para radioaficionados desde la EEI por el 45 aniversario del proyecto de prueba Apollo-Soyuz.

Pancorvo reiteró que, con los grandes avances tecnológicos, la radioafición se ha mantenido vigente porque "motiva a la gente a tratar de investigar, a aprender, a estudiar" y siempre está buscando nuevas tecnologías, como el uso de aplicaciones de software digital para superar los altos niveles de ruido que dificultan sus comunicaciones de larga distancia.

"El utilizar código morse, telegrafía por radio, ayuda a muchísima gente a que llegue la comunicación al otro extremo" destacó.

AYUDA A LA SOCIEDAD

Aunque los radioaficionados señalan que ellos experimentan y "prueban cosas... solo para saber", también remarcan que en una situación de emergencia pueden ayudar "tremendamente cuando la población lo requiera", como sucedió tras el terremoto que asoló la ciudad sureña de Pisco el 15 de agosto de 2007.

En ese momento, la destrucción fue tal que "todas las comunicaciones de servicio público cayeron", por lo que el Radio Club Peruano envió a un equipo para ayudar con las comunicaciones mientras se recuperaban las redes públicas y privadas.

Los radioaficionados también ayudaron a que los rescatistas que habían llegado desde otros países se comunicaran con sus familiares y pusieron en contacto a personas que estaban en otros lugares con sus familiares.

Otro caso destacable se presentó en julio pasado, en plena pandemia de la COVID-19, cuando un radioaficionado peruano fue felicitado desde varios países de la región por apoyar a una ambulancia aérea que había perdido comunicación con la torre de control del aeropuerto de Santiago de Chile.

El radioaficionado captó la señal de la aeronave que se dirigía a la Isla de Pascua y ayudo a mantener la comunicación entre el piloto y el Control Aéreo Oceánico, de la Dirección General de Aeronáutica de Chile, tras lo cual la aeronave aterrizó en la Isla de Pascua.

Por ese motivo, Pancorvo destacó que "uno de los puntos principales que hay hoy en día a nivel mundial es que el radioaficionado está al servicio de la comunidad en situaciones de emergencia cuando los servicios públicos no funcionan".

David Blanco Bonilla