EFETegucigalpa

Una delegación religiosa de Estados Unidos solicitó hoy a su país retirar el reconocimiento al reelegido presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, por considerar que fue electo de manera "fraudulenta", y expresó su apoyo a un diálogo nacional para "revertir el fraude electoral".

"Llamamos al gobierno de Estados Unidos a retirar su reconocimiento al gobierno electo fraudulentamente en Honduras", indicó Clara White, portavoz de la Delegación Religiosa de Emergencia, en rueda de prensa frente a la sede de la Embajada de EE.UU. en Tegucigalpa, resguardada por militares.

La elección presidencial del 26 de noviembre de 2017 en Honduras fue "fraudulenta" porque la Constitución hondureña "prohíbe la reelección del presidente actual (Juan Orlando Hernández)", añadió.

Enfatizó, además, que la elección ha sido "caracterizada por observadores internacionales como ilegítima por el fraude".

Hernández asumió el sábado su segundo mandato entre el rechazo de simpatizantes de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, que lidera Salvador Nasralla, quien ha denunciado un "fraude electoral" en los comicios de noviembre, lo que causó una crisis política con manifestaciones violentas, algunas de ellas acompañadas de actos vandálicos.

La delegación estadounidense exige que se "investiguen y enjuicien a los responsables directos e intelectuales" de al menos 40 muertes registradas durante la crisis postelectoral.

Además, reclamó que EE.UU. suspenda la cooperación a la Policía Nacional y al Ejército hondureño, pues esa ayuda está "agudizando la crisis" en Honduras y la región, y "alentando a violación de los derechos humanos", señala un comunicado leído por White y Kathleen Mctique, pastora de la iglesia Unitaria Universalista.

"La profundización de la militarización" y "las deportaciones masivas amenazan la estabilildad de Honduras y la región" y pueden llevar al "regreso a las devastadoras guerras civil de la década de los (años) 80", señaló la delegación religiosa integrada por más de medio centenar de personas.

También piden un "alto a la represión y a los ataques" contra defensores de derechos humanos y ambientales, y condenan el "uso excesivo de (la) fuerza" de las autoridades hondureñas contra la población civil durante las protestas contra el supuesto fraude.

Esos ataques, en los que más de mil personas han sido detenidas y muchas más "golpeadas y atropelladas", han incluido "el uso de armas prohibidas, balas vivas, cañones de agua con químicos y bombas de gases dentro de las casa", indicaron los miembros de la delegación, quienes posteriormente se reunieron con la encargada de negocios de la Embajada de EE.UU., Heide Fulton.

El diálogo debe estar condicionado a reconocer que las elecciones fueron "fraudulentas", llevar a la justicia a los responsables de las muertes durante la crisis y desmilitarizar las seguridad pública, agrega la delegación religiosa que llegó la semana anterior a Honduras.

El presidente hondureño dijo el sábado ser consciente de las diferencias políticas en su país y señaló que para encontrar una salida a la crisis hay que sentarse a un diálogo, al que él mismo ha venido convocado y en el que Nasralla no cree.

Tanto Hernández como Nasralla han solicitado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que nombre un mediador para la instalación del diálogo nacional en el país, donde diversos sectores piden a los principales protagonistas de la crisis que se sienten a dialogar para buscar una salida.