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El sacerdote nicaragüense Harving Padilla denunció este martes que es víctima de acoso por parte de la Policía Nacional y de seguidores del Gobierno del presidente Daniel Ortega, que hasta ahora han guardado silencio sobre esos señalamientos.

Padilla, párroco de la iglesia San Juan Bautista en el municipio de Masaya (sureste), dijo al portal Artículo 66 que simpatizantes sandinistas, a bordo de motocicletas, y que merodean el templo desde el sábado pasado, le han gritado, en presencia de los policías, que es un "golpista" y "asesino".

"Esto no deja más que entrever que es un acoso, un acoso psicológico", señaló el religioso, que aseguró que desde el sábado es perseguido por un civil a bordo de una motocicleta, a quien la feligresía, dijo, identificó como un simpatizante sandinista de apellido Paladino.

El sacerdote aseguró, además, que desde el domingo una patrulla policial se estacionó frente a la entrada de la casa cural con el fin de impedir la entrada y salida de vehículos.

Afirmó que los policías no le dan ninguna explicación sobre su presencia en las afueras de la iglesia San Juan Bautista, desde donde toman fotos a los que entran y salen del templo.

Ni el Gobierno ni la Policía Nacional se han referido de momento a esa denuncia del sacerdote.

SACERDOTE SEÑALADO DE "CÓMPLICE" DE ASESINATO

Los medios de comunicación afines al Gobierno, como el Canal 2, han divulgado un presunto audio del religioso, en julio de 2018, en el que se escucha a esa persona sugerir que amarraran y escondieran incluso en un inodoro a un policía que fue asesinado y quemado en el marco de las manifestaciones antigubernamentales que estallaron hace 48 meses.

"Palabras del padre Harving Padilla, cómplice de brutal asesinato y quema de policía en Masaya", acusó esa canal de televisión en un tuit.

En diciembre de 2018, el religioso fue denunciado ante el Ministerio Público por dos ciudadanos por presuntamente promover e incitar al odio.

"¿Por qué tantos paramilitares, policías, policías antidisturbios?, ¿por qué se está haciendo esto, específicamente en la iglesia de San Juan?", se preguntó el religioso en su denuncia.

El sacerdote advirtió que las autoridades han cerrado varias ONG defensoras de los derechos humanos y otras instituciones que trabajaban al servicio de los menos favorecidos, por lo que no descartó que ahora vayan contra la Iglesia católica.

Padilla adelantó que el Consejo Prebisteral de la diócesis de Managua, Masaya y Carazo sostendrá hoy una reunión para abordar la situación que sufre, así como la de otros sacerdotes.

ROCES EN RELACIÓN IGLESIA-SANDINISTA

En abril de 2018 miles de nicaragüenses salieron a las calles a protestar por unas controvertidas reformas a la seguridad social, que luego se convirtieron en una exigencia de renuncia del presidente Ortega debido a que respondió con la fuerza.

Las protestas, calificadas por el Ejecutivo como un intento de golpe de Estado, dejaron al menos 355 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos locales elevan la cifra a 684 y el Gobierno reconoce 200.

Ortega ha tildado de "terroristas" a los obispos nicaragüenses que actuaron como mediadores de un diálogo nacional con el que se buscaba una salida pacífica a la crisis que vive el país desde 2018.

El líder sandinista los ha calificado de "golpistas", acusado de ser cómplices de fuerzas internas y de grupos internacionales que, a su juicio, actúan en Nicaragua para derrocarlo.

Las relaciones entre los sandinistas y la Iglesia católica de Nicaragua ha estado marcada por roces y desconfianzas en los últimos 43 años.

Nicaragua vive una crisis política y social desde abril de 2018, que se ha acentuado tras las controvertidas elecciones generales del pasado 7 de noviembre, en las que Ortega fue reelegido para un quinto mandato, cuarto consecutivo y segundo junto con su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta, con sus principales contendientes en prisión.