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El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, exiliado en Costa Rica debido a la persecución del Gobierno de su país, defendió este martes el valor de las "palabras con filo", que son las que "temen las dictaduras".

"Hablo delante de ustedes no como un político, que dejé de serlo hace un tiempo, sino como un escritor comprometido con las palabras que siempre tienen filo", manifestó el Premio Cervantes 2017 en el discurso con el que inauguró hoy la 77 Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

"Mi contribución y lucha por la democracia seguirán siendo por las palabras", añadió quien fue vicepresidente cuando el actual presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, gobernó en Nicaragua por primera vez (1979-1990).

En la sesión inaugural de la asamblea de la SIP, que se iba a realizar de forma presencial en Madrid y finalmente se desarrolla de manera virtual desde hoy y hasta el próximo viernes, el escritor recordó el llamado "periodismo de catacumbas" que surgió en su país luego de que el gobernante Anastasio Somoza (1936-1979) cerrara los medios de comunicación.

Rememoró a los periodistas que emitían boletines radiales desde iglesias luego de que los medios tradicionales fueran silenciados y "los periodistas inventaron una manera de llegar a la gente para que se supiera lo que la dictadura no quería que se supiera", como fueron los asesinatos, los desaparecidos y los asaltos a domicilios, entre otros.

Señaló que en su país ocurre una "anomalía", y que consiste en que una dictadura provoca una revolución para derrocar a un dictador, y el nuevo gobernante surgido de esa revolución se vuelve un dictador. "(Anastasio) Somoza engendra a Ortega", puntualizó.

"Para enfrentar la anomalidad, para contradecir esa realidad paralela que buscan imponernos, es que la palabra libre existe y los medios de comunicación libres existen", dijo el autor.

El autor de "Tongolele no sabía bailar", prohibida en Nicaragua porque relata las protestas pacíficas de abril de 2018, recalcó que "la rebelión siempre empieza por las palabras y son fiel compañía en la lucha por la democracia".

"Como nunca el periodismo de las catacumbas defiende la libertad de expresión y el derecho de informar", defendió.

El panel inaugural de la asamblea estuvo compuesto también por la presidenta de la Agencia Efe, Gabriela Cañas, y el presidente de la SIP, Jorge Canahuati, director ejecutivo del Grupo Opsa de Honduras.

Canahuati destacó que el último fue un "semestre desastroso" para la libertad de prensa y se congratuló por la concesión del Nobel de la Paz a dos periodistas.

El presidente de la SIP se refirió al cierre de dos medios "emblemáticos" por parte de Gobiernos en connivencia con la Justicia: El Nacional de Caracas y La Prensa de Managua.

Subrayó que "su único delito fue ejercer el periodismo independiente" y subrayó que sin ello no puede haber democracia.

La presidenta de la Agencia Efe, que organizará la próxima Asamblea General en Madrid junto a la SIP, subrayó que "hallar un modelo sostenible es crucial para la libertad de expresión y, por tanto, para la propia democracia".

Cañas mencionó la concesión del premio Nobel de la Paz a "dos periodistas valientes", María Ressa, de Filipinas y Dmitri Muratov, de Rusia, como "un reconocimiento a la difícil tarea de muchos reporteros que trabajan en condiciones precarias y que, además, arriesgan su libertad y tal vez su vida".

Durante la asamblea Cañas será parte del panel "Mujeres al mando" junto a Ivett Chicas, de Associated Press; Inés Aizpun, del Diario Libre (República Dominicana), y Maribel Pérez, de USA Today, Gannet, y como moderadora con Susana Mitchell, del Consejo Latinoamericano de Acreditación de la Educación en Periodismo y Comunicación (CLAEP), de Argentina.

Con unos 70 panelistas, provenientes de la industria periodística, así como de los campos de la libertad de expresión, los derechos humanos, la política y las letras, la asamblea de la SIP tendrá como ejes centrales la libertad de prensa y la sostenibilidad de los medios de comunicación.