EFESao Paulo

El multitudinario baile funk que toma todos los sábados las calles de Pairosópolis, segunda mayor favela de la ciudad brasileña de Sao Paulo, fue interrumpido en la madrugada de este domingo por un minuto de silencio en homenaje a los nueve jóvenes que murieron pisoteados allí hace una semana.

A las 3.00 de la madrugada de este domingo (6.00 GMT) los parlantes y los micrófonos fueron apagados, interrumpiendo la diversión de la multitud que volvió al baile pese a la tragedia, para que los presentes pudieran rezar un padrenuestro y respetar un minuto de silencio en homenaje a las víctimas.

Durante ese minuto miles de personas elevaron sus celulares para iluminar la noche y recordar a los nueve jóvenes que murieron por una estampida provocada por una operación policial que es investigada y que llevó al Gobierno regional a anunciar cambios en los protocolos de actuación de sus agentes en las favelas.

A diferencia del baile de hace una semana, al que acudieron cerca de 5.000 personas, el de este fin de semana contó con un público menor; con muchas personas vestidas de blanco, incluso familiares de las víctimas, y cargando carteles en que exigían justicia, y con muchas cámaras de televisión.

Las víctimas de la tragedia también fueron recordadas en actos religiosos tanto el sábado como el domingo en la favela paulista.

Tras la oración y el minuto de silencio los gigantescos parlantes de los organizadora de la fiesta reprodujeron "Espera que yo llegue", un funk con más de 30 millones de visualizaciones en Youtube que trata sobre la falta de una persona ausente.

El funk, un género musical nacido en las favelas de Río de Janeiro, ha ganado fuerza en todo Brasil pese a que aún es marginalizado por las autoridades debido a que en algunos es común el consumo de drogas al aire libre.

En la madrugada del sábado al domingo de la semana pasada, un grupo de policías interrumpió la popular fiesta funk en Paraisópolis y arrojó bombas de gas lacrimógeno y balas de perdigones contra la muchedumbre, lo que provocó una estampida que dejó un saldo de nueve muertos, entre ellos cuatro menores de edad, y doce heridos.

La Policía alegó inicialmente que la tragedia fue provocada durante una persecución a criminales que intentaron camuflarse en el público de la fiesta, pero numerosos vídeos divulgados por los habitantes de la favela han dejado en duda las versiones oficiales.

El gobernador del estado brasileño de Sao Paulo, Joao Doria, prometió el jueves revisar los protocolos de actuación de la Policía tras decirse "perplejo" con los abusos documentados en diferentes vídeos de la operación de la madrugada del domingo.

Doria, que inicialmente había exculpado a la Policía de lo ocurrido y solicitado que no se prejuzgara a los agentes antes de conocerse los resultados de la investigación, prometió castigar todos los excesos.

Igualmente prometió reforzar los programas sociales y la seguridad en las comunidades pobres y, pese a que el número de policías en las inmediaciones de Paraisópolis aumentó en los últimos días, los uniformados prefirieron mantenerse al margen del baile funk.