EFESanta Cruz (Bolivia)

Al dejar atrás la Amazonía esperaban encontrar ayuda en la ciudad, pero el destino de una comunidad indígena boliviana pasa ahora por sobrevivir vendiendo artesanía y pan para intentar volver a su tierra.

Un pequeño loro les acompañó en su periplo desde la región amazónica de Beni hasta Santa Cruz, la mayor ciudad de Bolivia.

La sede de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (Cidob) es desde hace semanas el hogar de varias familias de sirionós, o mbías como se llaman en su lengua, a cientos de kilómetros de su tierra, Ibiato.

El temor al contagio por la COVID-19 y la falta de ingresos por la cuarentena decretada en Bolivia les hizo buscar refugio en la ciudad, relata a Efe Gregorio Alexander Quetty, que preside la Cidob.

Unas setenta familias se refugiaron en su sede, de las que algunas pudieron luego regresar a sus lugares de origen, pero otras siguen en esta urbe de algo más de un millón y medio de habitantes.

Al confirmarse casos de coronavirus entre indígenas, su recurso fue "agarrar la sabiduría que nos dejaron nuestros ancestros con la medicina tradicional", recuerda Quetty, ya recuperado tras haber superado el coronavirus.

"No contamos con recursos para poder comprar medicamentos", confiesa, y tras recurrir a tomar mate y a inhalar vapores a partir de plantas, "estamos en recuperación".

Sonia Oliver recuerda que fue la primera infectada y las "plantas ancestrales" fueron un remedio frente a la enfermedad.

"Para ir a comprar a la farmacia no teníamos", sentencia esta mujer en la sede de CIDOB, donde otros de los alojados comentan que las escasas medicinas que les llegaron estaban caducadas.

El tiempo pasa mientras mayores y niños hacen pan que venden en el barrio, para sacar algo de dinero, al igual que artesanía, como sus coloridos tejidos y las típicas hamacas, también barbijos o mascarillas para prevenir contagios de la COVID-19.

La pesca es uno de su recursos en el hogar de los sirionós o mbías en la Amazonía, pero desde hace tres meses Bolivia tiene cuarentena, que limita las salidas de casa, con lo que muchas actividades están prácticamente paralizadas y comunidades como la suya quedaron sin ingresos, por lo que fueron a la ciudad en busca de ayuda, incluso piden limosna, con la esperanza de volver a su lugar de origen.

Varias organizaciones han advertido de la vulnerabilidad de comunidades originarias de Bolivia ante la pandemia del nuevo coronavirus, al vivir alejadas de centros de salud, sin acceso a medicamentos ni tratamientos médicos y sin poder cobrar ayudas sociales del Estado.