EFEPedro Juan Caballero (Paraguay)

Al menos 183 hectáreas de marihuana, con una producción estimada de 600 toneladas de ese estupefaciente, han sido destruidas en los últimos ochos días en una operación desarrollada por autoridades de Paraguay y Brasil.

El operativo, denominado "Nueva Alianza XXXII", involucra a unos 100 hombres de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) y de la Policía Federal de Brasil.

Los efectivos locales están destinados a las tareas de erradicación en una zona boscosa del departamento de Amambay (este), lindante con territorio brasileño, cuya Policía Federal apoya en el desplazamiento de sus pares paraguayos.

El comandante de la Fuerza Especial de la Senad, teniente coronel Aldo Pintos, explicó que la operación comenzó el pasado 16 de mayo y concluirá el próximo día 27.

Pintos estimó que el costo de la marihuana destruida hasta el momento asciende en Paraguay a 18 millones de dólares.

Sin embargo, indicó que su destino final es Brasil, que con sus más de 212 millones de habitantes absorbe la mayoría de la producción de marihuana cultivada en Paraguay.

En declaraciones a un grupo de periodistas, entre los que se encontraba Efe, el oficial detalló que entre un 80 y un 90 % de la marihuana cultivada en Amambay es llevada al vecino país.

Este martes, los equipos antidrogas de la Senad e integrantes de la Policía Federal se desplazaron hasta la colonia María Auxiliadora, una comunidad rural situada a unos 50 minutos por vía terrestre de Pedro Juan Caballero, la capital de Amambay.

Las acciones militares y policiales han abarcado igualmente las comunidades de Cadete Calderón y Alpasa.

En dos helicópteros, los uniformados se desplazan hasta los sembrados, ocultos entre montañas cada vez más deforestadas para abrir espacios a las plantaciones de marihuana.

Bajo un sol atenuado por la temporada de otoño en el país y a las faldas de unas pequeñas montañas, los uniformados destruyen a machete los cultivos, en jornadas diarias de alrededor de seis horas.

Este martes, además, fueron incinerados dos campamentos, uno de ellos con capacidad para albergar a por lo menos diez personas. Hasta ahora, ya son 86 las edificaciones de ese tipo destruidas.

Las carpas estaban construidas con techo de plástico que protegían algunas camas de madera. En sus alrededores se encontraba un pequeño fogón, equipos artesanales para el procesamiento de las hojas e incluso víveres abandonados.

Pintos admitió que sus ocupantes pudieron haber escapado o huido alertados por el sonido de los helicópteros.

"Nuestro trabajo en sí es erradicar todo el cultivo ilícito y quemar todos los enseres que podamos encontrar en la zona y, si da la situación, aprehender a los autores", señaló el militar.

Cifras de la Senad indican que desde enero de este año han sido destruidas 1.022 hectáreas de cultivos de marihuana en todo el país, así como más de 362 toneladas de esa droga.

También en lo que va del año han sido decomisados 2.249 kilos de cocaína, con un valor estimado de 15,7 millones de dólares, de acuerdo con las estadísticas de esa entidad.