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El Gobierno de Uruguay está satisfecho con las acciones tomadas estas semanas para enfrentar la COVID-19 y considera que las cifras de test hechos, los casos positivos y la cantidad de fallecidos colocan al país "en un sitial diferente" respecto a otras naciones.

Así lo aseguró este martes en rueda de prensa el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, tras una reunión que mantuvo el presidente del país, Luis Lacalle Pou, con representantes de los prestadores de salud públicos y privados y el Sindicato Médico del Uruguay (SMU).

"Uruguay es quizás de los países que mejor viene tratando este tema, con medidas más drásticas antes incluso de las fases que recomendaba la propia Organización Mundial de la Salud (OMS)", destacó Delgado.

La reunión de este martes apuntó a mejorar los protocolos de acción para implementar los test de diagnóstico en los pacientes.

Hasta ahora, cada día se hacen unas 200 pruebas diarias, cuando semanas atrás se anunció que se esperaba llegar rápidamente a efectuar 1 000 por día.

"Hoy, a instancias del Ministerio de Salud Pública se coordinó un protocolo nuevo para darle garantía a los médicos, que son los que determinan los test de diagnóstico, para generar un flujo y todo aquel que tenga las condiciones establecidas en el protocolo sea recetado para ser testeado y lo sea", afirmó.

En este sentido, enfatizó que este protocolo cuenta con la adhesión de los médicos y permitirá que el testeo se pueda llevar adelante tanto en los centros públicos como en los privados en coordinación con el gobierno.

Si bien el protocolo todavía no está publicado de manera oficial, Delgado aseguró que estará validado por expertos y contará con aportes de médicos e integrantes de los centros privados de salud.

Uruguay dio a conocer los primeros cuatro casos de COVID-19 el 13 de marzo. Según la última cifra facilitada el lunes, se registran 415 afectados y seis fallecidos.

Aunque el país suramericano no estableció la cuarentena obligatoria, ha exhortado a la población a que no salga de sus casas, suspendió todos los espectáculos públicos, las clases presenciales, los eventos masivos e incluso cerró el ingreso a las playas de todo el país.