EFELa Paz

La wiphala, un símbolo de comunidades andinas reconocido en la Constitución boliviana, ha evidenciado por estos días de tanta convulsión en Bolivia la fractura social y política en el país ante un emblema que para muchos representa a los sectores partidarios de Evo Morales.

Luego de que Evo Morales saliera en un video a anunciar su renuncia a la Presidencia el pasado domingo, muchos salieron a las calles a celebrar y en varias regiones del país patearon y quemaron la multicolor wiphala, lo que desató la indignación del oficialismo indigenista, que lo calificó de actos racistas.

En seguida, grandes grupos de comunidades indígenas y campesinas a lo largo del país salieron a las calles con la proclama: "¡La wiphala se respeta, carajao!".

Ataviados con esa bandera y en medio de incidentes entre partidarios y opositores a Morales, en los que también se quemaron banderas de la región oriental de Santa Cruz, cuyo movimiento cívico tuvo un rol importante para la renuncia del líder indígena.

Morales, el primer presidente indígena de Bolivia salido de las urnas, uno de los pocos en la historia de América Latina, oficializó este símbolo.

RECONOCIMIENTO

La wiphala es un símbolo patrio del Estado Plurinacional de Bolivia reconocido como tal en el artículo 6 de la Constitución que Morales promulgó en 2009, que junto a la bandera tricolor, adoptada en 1851, se iza en todos las sedes oficiales, de la Policía y de las Fuerzas Armadas.

Tiene una forma cuadrada con siete colores repartidos en 49 cuadrados, con el blanco en la línea diagonal central.

El concepto etimológico de la wiphala es whiphay, que significa triunfo, y laphaqi, que es fluir en el viento, ambas palabras de lengua aimara.

Antes de la conquista los indígenas no sabían que era una bandera, pero al ver los estandartes que portaban los españoles, los pueblos originarios crearon una que representará todo su simbolismo y sus tradiciones.

Pero no fue hasta el primer congreso indigenista en 1945 cuando surgió el concepto de la wiphala, en la década de 1970 se convirtió en referente de comunidades como los aimaras y posteriormente cobró gran valor entre todas los grupos andinos hasta el día de hoy.

HERIDAS ABIERTAS

En la ciudad de La Paz partidarios del líder cívico de la ciudad de Santa Cruz Luis Fernando Camacho y otros opositores bajaron la wiphala de varios lugares donde estaba izada.

Unos la patearon y otros la quemaron, mientras decían que "por fin eran libres" y que esa bandera no los representaba.

Algunos policías que permanecían sublevados retiraron la wiphala de un lugar en el centro de la ciudad con especial simbolismo, frente a la torre que Morales convirtió en oficina presidencial, y de las estaciones donde permanecían amotinados.

Otros agentes fueron más allá y la retiraron de sus uniformes, lo que caldeó aún más el ambiente y causó que pobladores de origen aimara arrasaran puestos policiales.

Posteriormente la Policía realizó en sus sedes actos de desagravio hablando en aimara y en quechua, e izaron la wiphala y la bandera tricolor.

"Los pueblos indígenas están indignados por este ataque racista contra el símbolo que los cohesiona, la wiphala es la bandera que fue reivindicada por el presidente indígena", afirmó uno de tantos bolivianos molestos con el irrespeto a un símbolo del país.

SÍMBOLO DE UN PAÍS, NO DE UN PARTIDO

La wiphala también se ha relacionado como un símbolo del Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales, quien gobernó por más de trece años, y se encuentra exiliado en México, cuestión que también ha generado rechazo y divisiones.

Felipe Quispe, un histórico dirigente campesino, defendió el verdadero significado de este símbolo.

"La wiphala no es del Evo Morales ni del MAS, es nuestro símbolo de los aymaras, quechuas y otras naciones indígenas y originarias. El temblor vendrá desde abajo. Carajo", escribió en su cuenta de Twitter.

Muchos bolivianos se resisten a aceptar a Jeanine Áñez, como presidenta interina del país, precisamente porque cuando era legisladora afirmó: "no queremos una bandera como la wiphala".

Pero este martes, en un giro inesperado, Áñez al asumir la Presidencia afirmó que había instruido a que junto a la bandera tricolor su mantuviera también la wiphala.

"Somos un país plural y diverso, pero todos somos iguales", sentenció.

Otros que han sido criticados por no reconocer la wiphala y considerados de racistas, como el líder cívico Camacho, se unieron a los llamados a respetar los símbolos patrios.

Laura Núñez Marín