EFEBurgos (España)

Lo que hoy se conoce como Europa occidental era el hábitat de unos 25.000 homínidos durante el Pleistoceno medio, hace 500.000 años, según revela un estudio liderado por investigadores españoles del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) enfocado en la distribución y densidad de la población humana en esta parte del mundo.

Ana Mateos y Jesús Rodríguez, científicos del Cenieh, lideran el equipo internacional que publica en la revista ‘Scientific Reports’ un artículo en el que demuestran que la población humana de Europa occidental pudo ser más numerosa y tener una distribución más amplia de lo que se pensaba, llegando a alcanzar los 25.000 individuos.

El trabajo se realizó en colaboración con los geógrafos Christian Willmes, de la Universidad de Colonia, y Christian Sommer, de la Universidad de Tübingen, en el marco del proyecto TROPHIc.

El periodo de tiempo comprendido hace entre 350.000 y 550.000 años fue crucial para la evolución humana en Europa, ya que entonces comenzó el proceso que daría lugar al asentamiento en este continente de los neandertales y se sentaron las bases para el desarrollo del Levallois o musteriense, una nueva tecnología de fabricación de herramientas líticas propia de esta especie humana.

Fue, además, una época de marcadas oscilaciones climáticas que, sin duda, afectaron a las poblaciones humanas y condicionaron su evolución, provocando que estas modificaran su distribución geográfica al ritmo marcado por los cambios en el clima.

Pero la densidad que podían alcanzar esas poblaciones no varió drásticamente en los periodos fríos respecto a los de clima templado.

Ana Mateos afirma que en el estudio concluyeron que la máxima población sostenible en Europa occidental pudo oscilar entre los 13.000 y los 25.000 individuos, en función del clima.

Sin embargo, esas variaciones se debían casi exclusivamente a los cambios en el tamaño del área habitable, no a cambios en la densidad de habitantes que podía soportar el ambiente, aclara Ana Mateos.

SIN AISLAMIENTO GLACIAR

En contra de la interpretación científica más generalizada hasta ahora, los resultados de este estudio muestran que los humanos no quedaban aislados en las penínsulas del sur de Europa durante los periodos glaciares.

Por el contrario, el modelo predice un área habitable continua que conectaba la península ibérica con las islas británicas a través de lo que hoy es Francia y el oeste de Alemania.

Por tanto, existieron extensas áreas habitables para los humanos durante el Pleistoceno medio europeo. Para llevar a cabo este estudio, el primer objetivo del equipo investigador fue trasladar los cambios en la distribución humana a una serie de mapas.

Para ello, aplicaron una técnica conocida como "modelización de nicho", partiendo de un conjunto de mapas que reflejan los cambios en la precipitación y la temperatura a lo largo de milenios.

Esta técnica se utilizó habitualmente para pronosticar la distribución geográfica de animales y plantas actuales y se aplicó repetidas veces a organismos fósiles, incluyendo humanos, aunque es la primera vez que se hace con este periodo cronológico y ámbito geográfico.

El segundo objetivo fue estimar la densidad de población humana que los ecosistemas pleistocenos podían sostener en las áreas habitables de Europa.

Para ello, se construyó un modelo predictivo de la densidad de población que podría alcanzar una sociedad de cazadores-recolectores en diferentes condiciones ambientales a partir de datos etnográficos.