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Uruguay será el sexto proveedor de banda ancha en Suramérica cuando finalice la instalación del cableado interoceánico de fibra óptica que unirá Uruguay, Brasil y Estados Unidos, dijo la Ministra de Industria, Carolina Cosse, según publicó hoy el portal de Presidencia.

Según Cosse, el cable submarino, que ya finalizó la instalación del tramo entre Estados Unidos y Brasil, una vez que esté completo le traerá a Uruguay "muchas posibilidades" en la conectividad y en el área comercial.

En este sentido, la ministra explicó que el cable pasa por Brasil "sin meterse en la red" y esto genera que "el retardo de la información" cuando viaja desde Uruguay hacia el resto del mundo "sea menor" que a través de servidores instalados en su país vecino.

"Esto quiere decir que cuando una empresa de software o de valor agregado, está evaluando dónde instalar sus servidores si en San Pablo o en Uruguay, es más ventajoso hacerlo en Uruguay", subrayó Cosse.

Por otra parte, destacó que Uruguay, a través de su empresa estatal de telecomunicaciones, Antel, realizó "todos los trámites legales" para vender banda ancha en Brasil ya que, a través del cable se está ingresando a dos puntos de aquel país.

"Hay 5 proveedores en América del Sur de este tipo de servicios, Antel sería el sexto y hay lugar en el mercado para seguir creciendo", manifestó Cosse.

El cable submarino, que se prevé esté completado a finales de 2017, tiene una longitud de 2.000 kilómetros y seis pares de fibras, y aumentará el ancho de banda total de los sistemas existentes de cables submarinos hasta alcanzar los 90 terabits por segundo, alrededor de 15 millones de veces más rápido que un módem de cable normal.

El proyecto para la instalación de este cable surgió a través de una alianza entre Antel y Google.

Este proyecto, conocido como Tannat, que por parte de Antel supone una inversión de 30 millones de dólares, se complementa con el proyecto Monet, otro cable de fibra óptica submarino que conecta las ciudades de Santos y Fortaleza, en Brasil, con Boca Ratón (Florida, EE.UU.).

Ese otro proyecto, aprobado en 2014, también lo impulsó Google junto a un consorcio de empresas, entre ellas la uruguaya, que en esa ocasión invirtió casi 50 millones de dólares.