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De las batallas que la España de Alfonso XIII tenía por librar en Marruecos hasta la pandemia que azota en la actualidad, la Legión española alcanza el siglo de vida en el que pasó de ser un cuerpo de voluntarios para rearmar la moral caída a ser uno de los estandartes de las Fuerzas Armadas.

Fue el teniente coronel José Millán Astray el que, a semejanza de los legionarios franceses, proyectó el que se llamaría inicialmente Tercio de Extranjeros, en cuyas filas se enroló el primer soldado el 20 de septiembre de 1920.

Este domingo se conmemora el centenario de esta institución militar, en un acto presidido por Felipe VI en la brigada de la Legión en Viator (Almería) marcado por la crisis sanitaria que ha obligado a posponer el grueso de las conmemoraciones a 2021.

Ni el paso del tiempo, ni las vicisitudes vividas en un siglo, han alterado el marcado perfil de sus legionarios, ni su fama de ser el cuerpo más aguerrido del Ejército español.

Tal y como aparece recogido en el llamado "Credo de la Legión", inspirado en el código de conducta samurái, los legionarios se rigen por el espíritu de "unión y socorro, compañerismo, disciplina, combate, sufrimiento y dureza", entre otros valores.

"El legionario extiende un cheque al servicio de España, más allá del Gobierno que haya, y ese cheque es dar su vida", reflexiona en declaraciones a Efe Gustavo Morales, periodista y autor del libro "Cien años de La Legión española", quien ha sentido en primera persona estos valores como exmiembro de este cuerpo militar.

Además de su legado en el campo de batalla, la cultura legionaria mantiene vivos sus principales símbolos, muchos de ellos heredados de sus orígenes.

Un ejemplo es el culto al Cristo de Mena y la célebre canción "El novio de la Muerte", esto es, "morir de un disparo o de una explosión, es decir, morir con menos dolor, con menos horror", según explica Morales.

Una simbología muy representativa del Tercio es la cabra, su singular mascota después de que lo fueran otros animales, o el "chapiri", el tradicional gorro con borla inspirado en los usados por las tropas de Isabel II.

Su rápido transitar en los desfiles y el aspecto bizarro de sus soldados también han contribuido a que la Legión haya consolidado su fama de "marcialidad y espectacularidad".

Un punto inflexión para la Legión fue la entrada de las mujeres en 1990 con Pilar Hernández Frutos, que fue la primera en convertirse en dama legionaria, un cambio que fue recibido con recelo por parte de los legionarios.

Sin embargo, en sus inicios, la mujer desempeñaba un papel activo como cantineras y enfermeras y avanzaban con las tropas de primera línea.

Las damas alistadas representan hoy en día entre el 12 y el 14 por ciento de los alrededor de 5.000 legionarios acantonados en las bases de Viator, Ronda (Málaga), Alicante, Ceuta y Melilla.

"No existe ningún tipo de discriminación porque han demostrado con su valor que tienen derecho a estar ahí", argumenta Morales.

En la actualidad, la Legión se mantiene como punta de lanza en las misiones de paz en las que España participa en el extranjero.

Encabezó una de las primeras, en 1992 en Bosnia-Herzegovina y este año ha participado en la de Mali, sumando casi una treintena de operaciones.

Cien años después de su nacimiento, la Legión ha librado su última 'batalla' luchando contra la pandemia de la covid-19 a través de su colaboración en la operación "Balmis".

En su espíritu de unidad de vanguardia, su desafío pasa ahora por ser el modelo de las Fuerzas Armadas para adaptarse al entorno operacional en la próxima década, en lo que se conoce como el proyecto Brigada 2035.

La Legión desempeñó un papel destacado en distintos acontecimientos históricos para España, como en 1934, cuando se llevó a cabo un alzamiento contra la República.

En este momento, el gobierno republicano ordenó a la Legión que entrara a la península para aplastar la insurgencia.

Sin embargo, en la Guerra Civil, dieron la espalda a la República y, bajo el influjo de Millán Astray, uno de los escuderos de Franco, se inclinó por apoyar a los sublevados.

La figura del fundador del cuerpo y el inspirador de los valores guerreros que le caracteriza sigue hoy muy presente en la Legión.

Millán Astray continua siendo un referente a diferencia de otras personalidades apegadas a la Legión, como el propio dictador o Rafael de Valenzuela, de quienes fueron retirados los bustos que se encontraban en las instalaciones militares.

Ana Pérez Navarro