EFEAlmería

La Guardia Civil cuenta con grupos y unidades muy diferentes, entre ellos el Servicio Marítimo, que en la provincia de Almería protege unas 150 millas náuticas de costa, el equivalente a casi 300 kilómetros, con un equipo formado por medio centenar de agentes que en verano ven intensificada su actividad.

"Ahora una gran parte de nuestro potencial de servicio es para el control de playas y dar seguridad a los bañistas. También para la inmigración irregular, que con el buen tiempo se incrementa. Aparte, tenemos el control de la flota pesquera", explica en declaraciones a Efe el teniente Óscar Perea, segundo jefe del Servicio Marítimo en Almería.

Esta unidad tiene encomendada la labor de Policía Judicial en el mar, persiguiendo todos los hechos delictivos que se cometan en este medio, pero también la de perseguir infracciones administrativas, protección de la naturaleza y el medio marino, control e inspección pesquera, protección del patrimonio arqueológico, lucha contra el contrabando así como actividades de retirada de redes abandonadas, control de vertidos al mar y pesca ilegal, entre otras.

Sin olvidar que aquí se ubica el parque natural Cabo de Gata-Nijar, con una importante reserva marina, en la que estos agentes llevan a cabo principalmente labores de protección pesquera, no sólo respecto a barcos de la flota almeriense, sino también de embarcaciones recreativas y pesca submarina.

Para ello, en esta provincia cuentan con una patrullera de altura, otra de velocidad sostenida, otra de aluminio y una de alta velocidad, además de dos embarcaciones semirrígidas.

Entre estas últimas se encuentra una Aistel Ral 1100 ZSF OPEN de 10 metros de eslora, 3 de manga y con una velocidad superior a los 45 nudos que se incorporó en julio, a cuyo timón el teniente Perea explica a Efe cómo funciona a diario el Servicio Marítimo.

"Comenzamos -cada día- prácticamente empalmando un servicio con otro. Las incidencias aquí nos tienen horarios. Nos salta en cualquier momento una alerta".

Si se puede elegir, cada embarcación se selecciona en función de las necesidades. Por ejemplo, la de altura puede navegar durante seis días, las más pequeñas unas 12 horas. Todo depende de "las necesidades y operatividad de los servicios".

"Lo primero es la vida en el mar. El salvamento. Si hay una emergencia con la vida de una persona en riesgo, es la prioridad y lo demás queda en segundo plano". Esto provoca que "muchas veces", cuando surge un caso así las tripulaciones ya estén navegando y se tenga que utilizar el barco que esté en el mar en ese momento. "No se puede ir a puerto a cambiarlo", insiste.

Precisamente, estos agentes actúan en uno de los principales puntos de rescate de pateras del litoral andaluz, apoyando a Salvamento Marítimo en esta labor con sus patrulleras, pero también embarcando a dos guardias civiles en las de este organismo dependiente del Ministerio de Fomento cuando las condiciones son óptimas y "la capacidad lo permite".

El teniente Perea indica que este fenómeno migratorio "prácticamente se mantiene igual" a otros años en esta época y que semanas como la presente, con "calma" en el tiempo, hacen que "muchos inmigrantes se aventuren a cruzar el mar de Alborán". Por ejemplo, el día previo a sus declaraciones, el Servicio Marítimo participó en cuatro rescates de pateras.

"Cuando llegas al puerto y ves que las personas llegan en buen estado de salud, reciben atención de Cruz Roja y sabes que has salvado vidas? Salvar una vida es lo más grande que hay", afirma.

El teniente Perea insiste en que en alguna de las patrulleras de mayor tamaño se han llegado montar hasta 150 inmigrantes porque "cuando están en riesgo vidas, todo pasa a segundo plano y las limitaciones se superan continuamente".

Miguel Martín Alonso