EFECórdoba

El consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, advirtió hoy que las infecciones causan en Andalucía muchas más muertes al año que los accidentes de tráfico como consecuencia del abuso de los antibióticos.

En lo que va de año, Andalucía ha rebajado un 24 por ciento el consumo de antibióticos gracias a un plan de la Junta que persigue disminuir las tres mil muertes que se producen anualmente como consecuencia de infecciones de bacterias multiresistentes, según destacó el consejero a los periodistas.

Aguirre, que inauguró la Jornada Tecnología y Seguridad en el Hospital Universitario Reina Sofía, de Córdoba, destinada a ver "cómo utilizamos las nuevas tecnologías para evitar los efectos adversos en los pacientes", afirmó que el 90 por ciento del uso de los antibióticos se hace en Atención Primaria

Para intentar hacer una gestión más adecuada de este tipo de medicamento, "hemos dado formación, criterios a la hora de utilización y protocolos, medicina basada en evidencia científica", señaló.

El consejero afirmó que "un paciente inmuno-deprimido se infecta con una bacteria que no responde a ningún antibiótico y tenemos un problema de tres mil fallecidos al año".

Por eso apostó por el "uso adecuado del medicamento", ya que "no puedes utilizar para un tratamiento de una virasis con problema de garganta, de la infección en piel de tipo vírico, no puedes utilizar antibiótico, tienes que hacer el diagnóstico fehaciente para saber si tienes que darle el antibiótico preciso".

En esta línea, señaló que "muchas veces con humedad, con mucolíticos, se solucionan cantidad de problemas sin necesidad de utilizar antibióticos".

Asimismo, Jesús Aguirre puso de manifiesto que "España es el país que más antibióticos que utiliza del resto de Europa" cuando "sólo hay que utilizarlo cuando la infección sea bacteriana, el 70 por ciento es vírica, que no tiene tratamiento antibiótico".

Aparte de la disminución en la prescripción, el contagio entre personas es la otra causa que hay que evitar para que se propaguen las enfermedades bacterianas con medidas de profilasis, como el lavado de manos tras visitar a un enfermo, además de evitar que la población se automedique.