EFEPedroche (Córdoba)

La localidad de Pedroche, municipio de 1.500 habitantes al norte de la provincia de Córdoba, se convierte este fin de semana en el epicentro andaluz del equino con la celebración de la "Fiesta de los Piostros", calificada de Interés Turístico de Andalucía desde el año 2010.

La tradición se remonta al siglo XVI, cuando el Consejo de las Siete Villas se reunían en Pedroche con los prohombres de cada una de esas localidades para hablar de cuestiones comunes y se escogió el 8 de septiembre, coincidiendo con la Natividad de María, para el encuentro.

Para ello, los representantes "acudían con sus mejores galas, tanto en ropajes propios como para sus monturas", según explica a Efe, el concejal de Cultura, Patrimonio y Festejos y organizador de esta fiesta, Pedro de la Fuente, y lo hacían "acompañados de esposas y sirvientes".

"La gente cree erróneamente que los Piostros aluden a las llamativas mantas de colores que llevan los animales en la fiesta, y, en realidad esa palabra alude al conjunto formado por jinete, animal y los arreos", aclara De la Fuente.

De hecho la palabra se piensa que deriva de "prioste", que significa mayordomo, una de las figuras tradicionales de esta fiesta y que formaba parte de un conjunto denominado yunta de mulas, con un caballero, una amazona sentada sobre una silla de tipo jamuga y, por supuesto, las mantas.

Es más, lo correcto y tradicional es que el jinete monte directamente sobre esa manta, que antaño se fabricaban en alguna de las múltiples fábricas textiles de Pedroche y que hoy en día elaboran las asociaciones de mujeres de la villa, aunque ya se han sustituido por otras de terciopelo negro con ornamentos coloridos de flores, bastante más caras que las anteriores.

La jornada grande tiene lugar el 8 de septiembre por la tarde, caiga en el día que caiga de la semana, y que este año es "perfecto" por caer de lleno en un fin de semana, lo que redunda favorablemente en la cifra de visitas, que son "de varios miles".

En esa jornada tiene lugar la procesión con la imagen de la Virgen de Piedrasantas, la Patrona, a la que los miembros del cortejo a caballo van a buscar a la iglesia para trasladarla a su ermita junto al arroyo Santa María, después haber salido de casa de uno de los mayordomos y tras haber ido a recoger al segundo mayordomo de la procesión.

Al llegar a la ermita, se deja a la imagen a un lado del camino y delante de ella van pasando todos los jinetes y amazonas para saludar a la Patrona.

"Hablamos de unos 500 animales, entre caballos, mulas y algunos burros también, de los que al menos 40 son yuntas de mulas, a los que cada vez se unen más carrozas, que pueden llegar a ser entre 40 y 50", explica De la Fuente.

Se trata de la fiesta anual con una mayor concentración de equinos de Andalucía y, aunque una parte de los animales son en propiedad de los propios gacheros, la gran mayoría son alquilados en localidades próximas como Pozoblanco o Villanueva de Córdoba, mientras que para las mulas hay que irse hasta Montoro o Andújar, en Jaén.

Unos días en los que los emigrantes que se marcharon fuera a buscar trabajo suelen regresar a su pueblo para disfrutar más que nadie de esta fiesta tan curiosa y colorida.