EFECórdoba

El Palacio de Viana es una casa señorial del casco histórico de Córdoba, cuyo origen está en el siglo XV, que ahora revive su historia con un relato situado en 1921 sobre un guión de ficción y personajes reales como Alfonso XIII, el marqués que da nombre al inmueble y la actriz María Guerrero.

Esta última es la única figura que se sabe que no pasó por Viana, según Raquel Toledo, la actriz que la encarna, autora del guión y responsable de la dirección del montaje, que lo ha situado en esta casa con doce patios, un jardín, una serie de colecciones que atesoró el segundo marqués y hoy día referencia del turismo cultural en Córdoba por ser "la amante más oficial de Alfonso XIII".

No es el único juego que Raquel Toledo, con una amplia carrera profesional tras licenciarse en 1990 en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid y que llegó al Palacio como entrenadora en habilidades comunicativas del personal que atiende las visitas al edificio, se ha permitido en el montaje.

La representación comienza con un ensayo de los dieciocho personajes de una obra que "siempre he querido hacer", "Don Álvaro o la fuerza del sino", según confiesa a Efe Raquel Toledo, y que ahora plasma en el Patio de Recibo en una suerte de presentación coral ante el público, llena de humor, hilo conductor de la visita.

Porque, junto al rey, el marqués y la actriz, en la representación aparecen la esposa del noble y marquesa de Villaseca, doña Visitación, su hija, el archivero don Antonio Benítez, y la madre de Alfonso XIII, la archiduquesa de Austria, todos ellos personajes históricos.

También aparecen otros personajes que tuvieron vida en el palacio, como el ama de llaves, Escolástica, la lavandera, María, que tiene un "affaire" con el marqués, y, entre otros, la cocinera, casada con el jardinero, Antonio, que es un poeta que dedica a las mujeres sus ripios.

Además, "una de las claves son las cuatro damas de compañía, que es una incorporación posterior" a las primeras puestas en escena, comenta la directora de la representación. "Cordobesas de pura cepa" que mantienen un diálogo con "palabras cordobesas", como zarcillo, pizco, jardalazo, pegolete, borococo y pavilacio, lo que hace "valorar el patrimonio cordobés".

Para Leopoldo Izquierdo, director del Palacio de Viana, el montaje esta "muy enfocado a un público familiar" y "es una forma de difundir el patrimonio", principal destino del inmueble, hoy propiedad de la Fundación CajaSur que lo dedica, aparte de tenerlo abierto a las visitas, a centro de actividades culturales y sociales.

Los juegos se suceden en el recorrido, en el que se suman visitantes que se encuentran la representación (la asistencia va incluida en la entrada al Palacio). Se baila charlestón y vals y se canta con la participación del público.

Se trata de "hacer una experiencia vivida", poner en valor Viana y hacer más entretenida la visita, en palabras de Raquel Toledo, a la que le gusta provocar "una interrelación con el público".

Tanto que el repertorio musical también lleva juego. En el Patio de los Gatos se interpreta la canción "¿Dónde vas, Alfonso XII?", en referencia a su fallecida primera mujer, María de las Mercedes de Orleans y Borbón.

La archiduquesa, María Cristina de Habsburgo-Lorena, segunda esposa de este monarca y madre de Alfonso XIII, "se enfada y se pone triste porque están hablado de Merceditas", la primera cónyuge del rey.

"Es una de las improvisaciones estrella -aclara Raquel Toledo-, porque, cuando llega el rey, su hijo pregunta quién ha sido la persona que ha cantado y señalan a alguien del público". Es parte del juego para hacer de la visita "un trabajo de naturalidad, energía y de candor de los personajes".

Álvaro Vega