EFEJosé Luis Picón Málaga

El artista Chema Cobo cierra, con la exposición que inaugura este miércoles en la Casa Gerald Brenan en Málaga, círculos que habían ido quedando abiertos durante su carrera y traza un itinerario que discurre, además de por la obra del hispanista británico, por San Juan de la Cruz y Gamel Woolsey.

"La exposición son círculos que se van abriendo y cerrando. Desde el punto de vista personal, se cierra uno, pero también se abren muchos", ha afirmado en una entrevista con Efe Chema Cobo, Premio Andalucía de Artes Plásticas en 1994.

Y es que Cobo ha utilizado de forma recurrente en su trayectoria "como fuente, sin hacerle referencia directamente", los textos de Brenan, como en el caso de los ensayos sobre San Juan de la Cruz o, muy especialmente, "El laberinto español", su "libro favorito" cuando estudiaba Historia de España Contemporánea.

"Nací en los 50 y me tuve que tragar la España de aquel momento y las historias que me venían de un lado y de otro. Me quedaba siempre insatisfecho, porque no me gustaban ninguna de las dos versiones, y me parecía que no era posible que las cosas fueran así, que el mal se dividiera tan claramente y el bien apareciese por otro lado", explica Cobo.

Descubrir "El laberinto español" corroboró esa sensación, y el artista sostiene que aún hoy ese libro "debería ser un manual de Bachiller si quieren que la gente sepa, porque el conocimiento lleva a la paz, y la ignorancia lleva a darse mamporrazos unos a otros".

En esta exposición, comisariada por Marta del Corral, están las obras que Cobo hizo en Roma en 1985 sobre San Juan de la Cruz, una serie de grabados y sus bocetos que apenas se han visto en España y que sí expuso en Italia y en el Metropolitan de Nueva York.

Su visión de San Juan está influida también por Brenan, quien estuvo interesado "en la cosa mística desde el punto de vista trascendente, que trasciende los límites de la razón", y que, "como era un hombre con una mente muy analítica, llega a evitar ese tema, que le habría llevado a cierta metafísica, y se dedica a construir una biografía y a hacer un análisis de su obra poética sin entrar en otros temas".

La otra protagonista de la muestra es la esposa de Brenan, Gamel Woolsey, con un libro como "Málaga en llamas" que constituye "una crónica tremenda de la locura que es una Guerra Civil".

Chema Cobo ha instalado algunas de las obras de la exposición en el torreón de esta casa en la que residieron Brenan y Woolsey y desde cuyas ventanas esta escritora presenciaba los bombardeos de Málaga.

"Desde estas ventanas, desde las que se ve todavía hoy el puerto de la ciudad, lo que era el día a día normal, aunque se olía que podía pasar algo, de pronto se convirtió en un infierno", resalta el artista.

Califica a Woolsey como "una escritora importantísima a descubrir, que tuvo mala suerte con los editores y que, al unirse a Gerald Brenan, se eclipsó a sí misma".

"Tenía una actitud muy melancólica. Venía de una historia de amor fracasada muy fuerte, y Brenan le ayudó mucho y ella ayudó mucho a Brenan. Brenan es mucho Brenan gracias a ella, porque era casi la escribiente, la que le quitaba los papeles para que se publicasen. Gamel fue muy importante para que Brenan exista para nosotros", asegura el artista.

Para Chema Cobo (Tarifa, Cádiz, 1952), es muy emotivo exponer en la casa que habitaron Brenan y Woolsey, porque "allí se cocieron muchas cosas y pasó mucha gente de mucho interés".

Y, aunque la Casa Gerald Brenan que dirige Alfredo Taján "muy bien" -señala Cobo- lucha por reivindicar su legado, el artista considera que el hispanista "debería ser una figura mucho más importante y estar en mayor consideración, porque en los 70 estuvo más al día, se investigó más sobre él y era más popular que ahora".