EFEMálaga

El ajedrez ha sido a lo largo de la historia una pasión a la que han sucumbido personajes variopintos como el actor Humphrey Bogart, quien intentó que uno de los guionistas cambiara el final de la película "Casablanca" para que este juego estuviera presente en el desenlace.

Bogart es uno de los protagonistas de "Cuentos, jaques y leyendas", un libro editado por Renacimiento y con prólogo del ajedrecista Miguel Illescas en el que su autor, el malagueño Manuel Azuaga, ha recopilado una serie de historias que revelan que numerosos personajes ajenos a este ámbito han estado muy relacionados con el tablero.

"Quería acercar el juego a los aficionados y a los no aficionados, más aún a los que les pille un poco más lejos y no estén tan familiarizados", afirma Azuaga en una entrevista con Efe.

Si bien Bogart no logró que el ajedrez fuera la estrella del final de esa película, sí está presente en la primera aparición del actor en "Casablanca".

"La primera vez que vemos en escena a Bogart, está jugando al ajedrez contra sí mismo, algo que según su hijo hacía mucho. Además, utiliza una variante del ajedrez que se llama defensa francesa, que tiene mucho que ver con lo que sucede después en la película", explica Azuaga.

También resulta "fantástico" el caso del artista francés Marcel Duchamp, "porque incluso abandonó toda su creación artística y jugó profesionalmente al ajedrez, hasta el punto de que representó a Francia en unos Juegos Olímpicos".

"Duchamp le escribía cartas a una filántropa y galerista en las que le contaba que solo quería encontrar la jugada perfecta. Era capaz de tirarse diez horas ante un tablero", relata el autor.

Otro genio, el cantaor Enrique Morente, sentía que el ajedrez "no era para él un pasatiempo, sino una obsesión", según Azuaga, y llegó a confesar: "Juego en Granada con unos amigos, y no estudio más ajedrez porque me da cargo de conciencia no dedicar ese tiempo a la música".

"Es un juego que te absorbe, te mete dentro de él y lo hace a cambio de nada. No te juegas dinero, solo la pasión. ¿Cómo te puede agarrar un juego si no vas a perder tu casa o tu sueldo?", dijo Morente sobre el ajedrez.

No solo hay en estas páginas personajes de profesiones ajenas al tablero, sino también campeones del mundo o ajedrecistas "que tuvieron una biografía propia de una película" como Sonja Graf, quien jugaba con vestimenta masculina "para vivir en plena libertad".

"A Sonja Graf le sorprendió la Segunda Guerra Mundial en Buenos Aires, y ella, que no quería jugar para la bandera alemana con la esvástica, usó una bandera blanca que ponía 'libre'".

Miguel de Unamuno, John Wayne, Stanley Kubrick, Ernesto Che Guevara o Vladímir Nabokov son otros protagonistas de estas historias, que nacieron primero en el programa radiofónico "El rincón del ajedrez", que Azuaga dirige desde 2015 y que tiene oyentes en ochenta países.

"El salto al libro se produjo durante el periodo del confinamiento, cuando en marzo de 2020 estábamos todos en ese shock. Venía rumiando la idea, y poder dedicar ese tiempo a los textos fue el detonante", señala el autor.

Azuaga es ponente internacional de la Fundación Kaspárov de Ajedrez para Iberoamérica y coordinador regional del programa educativo andaluz "aulaDjaque", que ya ha formado en esta comunidad a casi 5.000 docentes y 80.000 alumnos.

"En el libro -dice- no hay un solo diagrama, ni se necesita saber mover un peón. Solo quería contar historias universales acerca del ajedrez, que nos puede parecer un juego difícil, pero en todas nuestras casas hay un tablero, quizás porque exista una historia intrafamiliar de un abuelo, un padre o una madre que jugaban".

José Luis Picón