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Esther Cruces, la directora del Archivo General de Indias de Sevilla, asegura que provoca una "reacción de admiración" en sus interlocutores cada vez que dice que trabaja en esa institución, que considera un lugar "casi mítico" y que "evoca un pasado atractivo".

"Me sorprende positivamente que siempre que cualquiera de los archiveros decimos dónde trabajamos hay una reacción de admiración positiva, aunque no todo el mundo sepa muy bien qué es este archivo", ha explicado en una entrevista con Efe.

Tras seis meses en el cargo, reconoce que se pregunta en muchas ocasiones qué tiene de especial el archivo. "No sé si estará estudiado por la sociología" ese asombro del público en general, no solo de los investigadores, señala antes de apuntar que quizás "la palabra Indias resuena a ecos asociados con hechos que más o menos se conocen".

"Hoy en día la información de documentales hace mucho y las series televisivas también. Creo que el archivo evoca un poco un pasado atractivo de la historia. Por supuesto también hay mucha gente que lo conoce como una institución fundamental para la conservación de la documentación que informa de lo acaecido en ultramar", sostiene Cruces.

Como muestra del interés que el archivo despierta entre el público en general resalta que en un fin de semana normal recibe unas 1.500 visitas de ciudadanos que no van a investigar, solo a conocer el "magnífico" edificio, que forma un "triángulo casi perfecto" con la Catedral y el Alcázar, tres monumentos que son Patrimonio de la Humanidad desde 1987.

EL ARCHIVO EN CIFRAS

Fundado en 1785, el archivo tiene casi nueve kilómetros de estanterías y unos ochenta millones de páginas de documentos originales, mientras que conserva en torno a 45.000 legajos, una cifra que va en continuo aumento.

Sobre algunas críticas respecto a la falta de la contabilidad exacta de los legajos que contiene, la directora asegura que el archivo "sabe perfectamente todo lo que se llaman unidades de instalación: pueden ser en legajos, la caja archivadora o un libro registro, por supuesto que se sabe" porque "en los archivos se tiene siempre todo controlado".

"Para eso existen los inventarios desde hace mucho tiempo, que además se actualizan", zanja Cruces la polémica antes de precisar que "no son números que se suman, son distintas numeraciones. No es que empiece por el uno y acabe por no sé cuántos. Son unidades de instalación en las que hay que añadir carpetas de conservación, de mapas, planos, dibujos y de materiales especiales".

Añade que "otra cosa es que se profundice en la descripción, eso es distinto, hay un departamento específico que no para de continuar en la descripción, que se puede hacer por la unidad de instalación: qué tengo en esta caja, qué tengo en este legajo. Luego hay que ir escribiendo unidades documentales: expedientes, documentos sueltos, y ahí es donde se avanza continuamente".

También justifica que no pueda concretar el número de legajos porque "no se para nunca" en ese proceso y añade que "muchas veces no se da información de esos datos por temas de custodia y seguridad".

En este sentido, indica que ante posibles consultas que puedan perjudicar al país, como ocurrió con el barco Nuestra Señora de las Mercedes, donde buscadores de tesoros se hicieron con 600.000 monedas luego devueltas por un juez a España, "puede haber cierta prevención porque se observan cuáles son las consultas", unas 600 al año por internet.

También pueden recibir un aviso de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de que si una determinada persona pide una consulta se les avise, aunque asegura que en el Archivo de Indias no tienen ahora ningún caso de ese tipo.

Cruces, con una amplia experiencia como archivera y con reconocimientos, recuerda que España tiene un "programa magnífico", el Portal de Archivos Españoles (PARES), donde la información documental "aumenta sin parar" y se puede consultar gratuitamente a través de internet.

Cuando accedió al cargo, se propuso hacer el archivo más cercano al público, para lo que ha montado una vitrina en la entrada en la que se expone el documento del mes de forma interactiva, lo que está teniendo "mucho éxito" junto a su publicación en la web, y además se están reformando expositores para explicar mejor qué es la institución.

La directora, que en 1997 fue una de las acompañantes del presidente de EEUU Bill Clinton y su esposa Hillary en su visita a la Alhambra de Granada, afirma que tiene interiorizado el lema de los archiveros: "trabajar para otros".

Para ello apunta que se aplica a diario junto al medio centenar de personas que trabaja en la institución, que fue de las primeras que abrió al público tras la pandemia de covid aunque lamenta que eso casi se desconoce.

Manuel Rus