EFEGranada

El Centro José Guerrero de Granada expone una selección de obras de la colección propia del pintor expresionista, una muestra que ofrece un recorrido cronológico por sus cuadros y que incluye pintura contemporánea, pop art y collages de la familia.

El museo, que custodia parte del legado del pintor expresionista y que tutela la Diputación de Granada, inaugurará este jueves una exposición de distintas obras del pintor granadino organizadas de manera revisada y según un orden cronológico.

La colección, que estará acompañada de tres cuadros del también pintor Miguel Ángel Campano, abarca las etapas principales que atravesó la obra de Guerrero, desde sus primeras composiciones a mediados de los cuarenta hasta su plenitud a finales de los ochenta.

El director del centro, Francisco Baena, ha detallado que se han dispuesto siguiendo un recorrido cronológico, que es también el relato de una vida, y se han ordenado en capítulo.

El recorrido comienza en la planta baja del centro, donde se exponen cuatro lienzos que van desde sus inicios en la abstracción dentro de los códigos "biomórficos", en la primera mitad de los años 50, hasta la decantación de un estilo más meditado, a finales de los sesenta, pasando por su integración en la Escuela de Nueva York.

La diputada de Cultura, Fátima Gámez, ha explicado que esas obras abarcan toda esa trayectoria y compendian su paso del aprendizaje a la maestría en la pintura contemporánea.

La siguiente parada, en la primera planta, acoge uno de los conjuntos "más celebrados e influyentes" de su creación, que evidencia el impacto que acusó su obra del "pop art", a comienzos de los setenta, cuando cada vez es más importante el orden y la arquitectura del cuadro.

Guerrero construye así sus formas a partir de la imagen de un objeto de uso cotidiano, como los estuches de cerillas, en la etapa de las "Fosforescencias".

Ya en la segunda planta, el museo ofrece la deconstrucción de ese repertorio "icónico", ya insinuado en las últimas telas de la primera y, sobre todo, en "Crecientes horizontales", una etapa que da paso a campos de color tensados por franjas horizontales o verticales, alguna línea o acentos gráficos y las fronteras entre una masa y otra cobran más importancia.

En esta ocasión, también se incluyen obras sobre papel de la colección y collages de la familia que permiten intuir cómo estudiaba sus composiciones antes de trasladarlas al lienzo.

Por último, en la tercera planta se encuentra una suite compuesta a partir de "La brecha de Víznar" (1966) y "La brecha III" (1989), junto a "Brecha", de Miguel Ángel Campano, obra que el pintor realizó para la exposición organizada por el museo en 2002 y que su hijo ha cedido como homenaje a Guerrero, que fue su maestro.