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El profesor de investigación del CSIC en el Jardín Botánico de Madrid, Pablo Vargas, ha sacado a la luz ¡En búsqueda de las especias´, la última publicación del ente científico, que tiene como hilo conductor las plantas que motivaron la primera vuelta al mundo con el clavo de olor como protagonista.

El libro, como ha explicado el CSIC en un comunicado, sale a la luz con motivo del quinto centenario de la primera circunnavegación, y rinde tributo a esta hazaña promovida por la búsqueda de nuevas plantas, escrito por una veintena de investigadores e procedentes de los países por los que transcurrió el viaje.

Como señala su autor, se ha intentado “representar la diversidad del mundo vegetal mediante la contribución de botánicos e historiadores de Argentina, Brasil, Chile, España, Filipinas y Portugal, además de hablar de las características botánicas de cada lugar”.

Así, se muestran aspectos básicos de la alimentación, la antropología, la historia, la cartografía, la economía y la limitada comunicación de la época, “y contamos los principales hitos de la expedición, pero siempre con las plantas como hilo conductor”, explica Vargas.

A pesar de que la finalidad del viaje era principalmente económica, su realización también permitió alcanzar otros hitos muy relevantes, ya que “estos intrépidos y sufridos hombres de su tiempo abrieron la puerta a lo que hoy denominamos globalización y fueron la bisagra de los últimos coletazos de la Edad Media con los albores de la Edad Moderna”, recuerda.

Así, “en sus fardos trajeron algo mucho más valioso que las especias: la constatación de la unidad del género humano, de la diversidad de culturas y de la esfericidad de la tierra”, explica el texto en el capítulo centrado en el recorrido histórico de la expedición.

El autor recuerda que, de todas las especias exóticas, el “clavo de olor”, como se llamaba antiguamente, era el producto más codiciado en la época, por encima de la pimienta negra, la canela o el jengibre.

“Fluctuaba mucho, pero se dice que el precio del kilo de clavo se tasaba en oro”, se explica en uno de los capítulos, mientras rememora que la nao Victoria trajo en sus bodegas 27.000 kilos (600 quintales) de esta especia, lo que posibilitó recuperar la inversión económica realizada en la expedición.