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El fotoperiodista Eduardo Abad, histórico trabajador de la Agencia Efe que falleció el pasado mes de enero tras luchar durante varios años contra el cáncer, tendrá una calle con su nombre en Tomares (Sevilla), localidad en la que residía.

El acuerdo se adoptará en un pleno del Ayuntamiento de Tomares, según ha informado este lunes a través de Twitter la Asociación de la Prensa de Sevilla, que resalta que el alcalde, José Luis Sanz, ha asumido así la petición planteada por la directiva de esta entidad y el colectivo de fotoperiodistas.

Madrileño de nacimiento, aunque sevillano de adopción desde 1984, Eduardo Abad Sánchez ingresó en 1981 en la Agencia Efe en Madrid para después ocupar la plaza de redactor gráfico en Sevilla, donde trabajó los últimos treinta años fotografiando los principales acontecimientos informativos.

Cubrió los Juegos Olímpicos de Barcelona, Atlanta y Atenas, y visitas de presidentes a otros países, entre muchos acontecimientos de relevancia internacional.

Socio de honor de la Asociación de la Prensa de Sevilla, desde el año 2002 hasta el 2012 capitaneó el departamento gráfico de la Agencia EFE en Andalucía, hasta su prejubilación.

Por su trayectoria profesional y por ser un maestro al que han seguido varias generaciones de fotógrafos, referente muy respetado en la prensa de Sevilla y de Andalucía, recibió un homenaje en junio de 2018 de sus compañeros de profesión, con una exposición antológica en la Cámara de Comercio de la capital andaluza.

Entre las imágenes que integraban la muestra, en color y en blanco y negro, estaban las dos que le valieron sendos premios Andalucía de Periodismo.

El primero lo recibió en 1987, con una imagen del por entonces presidente de la Junta de Andalucía, José Rodríguez de la Borbolla, abanicándose durante un pleno del Ayuntamiento de Sevilla.

El segundo lo ganó en 1991, con una foto de un bombardero norteamericano despegando la base de Morón de la Frontera (Sevilla), rumbo al golfo Pérsico.

Entre las imágenes de actualidad también estaba las del vertido tóxico de Aznalcóllar -Eduardo Abad fue el primer fotógrafo que llegó a la corta minera el día del desastre-, de un submarino surcando las aguas del Guadalquivir a su paso por la ciudad de Sevilla, de las marchas jornaleras y de la desolación dejada en los pueblos sevillanos por las inundaciones.