EFECórdoba

El guadamecí omeya, pieza decorativa por excelencia del califato de Córdoba en el siglo X, sigue presente hoy en día gracias a la labor de un joven maestro artesano que llevará su obra desde su humilde taller hasta la Feria de Arte Islámico que tendrá lugar en diciembre en el Emirato de Sharjah.

José Carlos Villarejo aprendió la técnica desde muy pequeño tras contemplar a su tío estudiar y recuperar este arte perdido durante siglos, el guadamecí omeya que permitía al califa "comunicar su poder, su exclusividad, su lujo, su refinamiento", según explica a Efe el artista.

Un ejemplo del "rigor estético" que perseguía el Al-Ándalus del siglo X y que se diferenciaba "de otros reinos europeos, cristianos y árabes". En Córdoba se dio por entonces una "transmutación de la artesanía hacia arte" y el guadamecí se convirtió en la "pieza más preciada" del califa para "decorar su estancia y hacer regalos reales".

Villarejo pasa por ser el "único especialista" en todo el mundo en poder alcanzar casi la similitud perfecta con el guadamecí de entonces al "preservar la esencia" del mismo, un trabajo que puede ser "sencillo" pero que tiene "mucho tiempo de elaboración".

Hay que tener en cuenta que se trata de un trabajo de autoría y, por tanto, solo una persona elabora el guadamecí, de ahí que en un formato grande se puede tardar "más de un año" en culminar la pieza.

La técnica consiste en curar la piel, de oveja en este caso frente al carnero de entonces que era la preferida del califa, luego se platea o dora "dependiendo de la estética" de la obra y se completa con pintura para que esté "totalmente cubierta".

La obra de Villarejo es de "máxima especialización" al alcanzar una policromía que se asemeja mucho a la de la época califal gracias "a unas formulaciones caseras" que han ido pasando "de generación en generación" y que él mismo ha ido mejorando a lo largo de los años.

"He vuelto a mejorar mi formulación pictórica de la policromía adaptada a los tiempos que hoy en día corren y mejorando la técnica como se hacían entonces. Por eso este guadamecí solo lo puedo realizar yo al tener una formulación propia", revela el artista.

Y sus obras clásicas saldrán de su humilde taller en la judería cordobesa hasta la Feria de Arte Islámico de Sharjah el próximo diciembre, la que se considera la "capital de la cultura en los Emiratos Árabes".

"El propio emir me ha seleccionado e invitado para exponer entre diciembre y enero junto a otros artistas de carácter internacional y alto nivel, por lo que estoy muy agradecido con la oportunidad de presentarme y trasladar mi obra y patrimonio tangible, como cordobés y en nombre de Córdoba", relata orgulloso Villarejo.

La curiosidad es que se trata de una feria de arte contemporáneo, "lo más vendible en un mercado artístico", si bien los emisarios árabes "quedaron tan deslumbrados de la técnica y de la pureza y esencia patrimonial" de su guadamecí "que olvidaron que era totalmente clásico".

Hasta el emirato llevará cinco obras. Una de ellas se titula "Damasco" y el motivo es por la "lacería sin fin que conlleva este tipo de ornamentación", un guadamecí "pensado en decorar un gran formato" y que cuenta "con diseños omeyas por la hoja que utilizo para ornamentar los interiores de la lacería".

Mientras tanto, las obras descansan ocultas al visitante en la Casa Museo del Guadamecí, en pleno centro histórico de Córdoba y escasos metros de la Mezquita-Catedral. Un centro de exposición que era el "gran sueño" de su antecesor, su tío Ramón García Romero, con el que aprendió una profesión de la que se "enamoró" muy pronto.

Se trata de una entidad privada que nace hace 13 años con el objetivo de "proteger" y "difundir" este arte centenario y que ha ido creciendo poco a poco con el apoyo de fundaciones, universidades, coleccionistas, estudiosos e investigadores de las técnicas antiguas.

Villarejo da las gracias por haber destacado "rápidamente" ya que sus piezas sirven de regalos especiales para reyes y altos mandatarios de todo el mundo que reciben un obsequio "marca España". De hecho, los actuales Reyes de España recibieron en su boda por parte de Córdoba un guadamecí que salió de su taller.

Pero tras la exposición en Sharjah ya se vislumbran nuevos proyectos de relevancia internacional. Todo un honor y orgullo para un maestro del guadamecí omeya que vuelve diez siglos después a deslumbrar desde Córdoba a toda la humanidad. EFE

Luis Ortega