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Las cenizas del matador de toros Jaime Ostos, fallecido el pasado 8 de enero en Colombia, han dado una vuelta al ruedo póstuma en la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla en un concurrido y emocionante acto que ha contado con la presencia de numerosas personalidades del mundo taurino.

La urna, portada por la hija del torero Gabriela Ostos, accedió a la plaza sevillana por la puerta de cuadrillas e inició una lenta y silenciosa vuelta al ruedo, y a su conclusión la hija del diestro tuvo palabras de agradecimiento para los presentes antes de que el cortejo saliera por la Puerta del Príncipe en medio de una fuerte ovación.

En el exterior esperaba la banda de música del Carmen de Mairena del Alcor tocando el pasodoble ‘Suspiros de España’ que fue seguido de la Marcha Real cuando los restos de Ostos traspasaron el arco de piedra de la plaza.

La viuda del matador, María Ángeles Grajal, no se separó ni un momento de las cenizas de su marido acompañada de su hijo Jacobo que llevab doblado un capote de paseo de su padre bordado con la Virgen del Pilar.

En el acto se ha evocado a los "hombres de plata", de Ostos, los banderilleros Julio Pérez ‘El Vito’, Luis González, Pepe Blanco y los picadores Curro Toro y Cipriano Velázquez, representados por sus descendientes más directos y que arroparon a los allegados en todo momento.

Además han asistido al homenaje los matadores Juan Antonio Ruiz ‘Espartaco’, José Antonio y Tomás Campuzano, Pablo Aguado, José Luis Capillé o Rafael González ‘Chiquilín’, el empresario José María Garzón y otros rostros conocidos como el de Olivia de Borbón, el restaurador Lucio y toda la familia del matador fallecido.

“Teníamos que estar aquí; todos los toreros, todo el toreo en general, todos los amigos y todos los que tuvimos la oportunidad de conocerle”, explicó a EFE el diestro Espartaco.

El colofón de la jornada será una misa en la vecina capilla del Baratillo, cofradía de la Semana Santa sevillana vinculada al mundo taurino y mañana en Écija, localidad natal del torero, se celebrará un último funeral en la parroquia de Santiago el Mayor antes de que las cenizas queden depositadas en el columbario de dicha iglesia.

Ostos, de 90 años, estaba pasando las fiestas navideñas en Colombia, país al que se encontraba estrechamente unido. Nacido en Écija en 1931, fue un matador de gran trascendencia –famoso por su valor y marcado por numerosas cornadas- en la década de los 60, coincidiendo en el tiempo y en el espacio con una de las generaciones de toreros más importante de todos los tiempos.

Era miembro de una acomodada familia de labradores ecijanos y aunque llegó a prepararse para seguir la carrera de aviador civil, la vocación taurina se impuso tomando la alternativa el 13 de octubre de 1956 en Zaragoza de manos de Miguel Báez ‘Litri’, que le cedió un toro de Urquijo en presencia de Antonio Ordóñez.

Siete años después, en julio de 1963, estremeció a todo el país después de sufrir una gravísima cornada en el ruedo de Tarazona de Aragón que le mantuvo varias semanas entre la vida y la muerte. Contra todo pronóstico logró reaparecer sin acusar el percance aunque su estrella iría apagándose paulatinamente en los ruedos antes de convertirse en un personaje habitual de las páginas de la prensa del corazón.