EFEGranada

El Patronato de la Alhambra y el Generalife ha comenzado la restauración del albercón del Carmen de Peñapartida, una finca que sumó a su patrimonio este año para convertirla en museo de casi dos hectáreas de extensión que además posee los restos de dos torreones medievales.

El complejo monumental, históricamente el más visitado del país, ha comenzado las obras que suponen un paso más para que el Carmen de Peñapartida o de los Catalanes sea visitable a medio plazo, según ha informado en un comunicado.

La Alhambra incorporó a su patrimonio en 2020 este carmen de casi dos hectáreas de extensión que además posee los restos de dos torreones medievales, una red hidráulica que descendía hasta el antiguo barrio de la Antequeruela y un "corral de cautivos".

Primero recuperó la antigua fachada de acceso a la finca y ahora ha iniciado las obras de restauración del albercón, un proyecto que pretende recuperar su valor estético y su función como contenedor de agua, según ha destacado en una visita la directora del monumento, Rocío Díaz, junto a la jefa del servicio de Jardines, Bosques y Huertas del monumento, Catuxa Novo.

La intervención, con un plazo de ejecución de cuatro meses, consistirá en la limpieza y consolidación del albercón para devolverle su aspecto más característico, conservando la huella que el tiempo ha dejado en ella y los añadidos que se consideran acertados.

Situada en el acceso principal del Carmen de Peñapartida y asentada sobre el conglomerado "Alhambra" característico de esta zona, esta alberca almacena agua procedente de la Acequia Real y garantiza el abastecimiento y atención de las necesidades de riego de esta finca de más de 20.000 metros cuadrados.

Está construido con ladrillo macizo, tomado con mortero de cal, y la fábrica queda coronada por losas de piedra de Sierra Elvira y unos contrafuertes laterales del mismo tipo de fábrica.

Peñapartida tiene un alto valor natural al albergar alrededor de sesenta especies similares a las que rodean el monumento, con plátanos o castaños de indias que se mezclan con los rosales, lirios y otras flores tradicionales de los cármenes. EFE

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