EFEMálaga

La guerra y los desastres naturales han situado a la ciudad japonesa en un permanente ir y venir entre la destrucción y la creación en el que los arquitectos de ese país han querido dejar su impronta, como muestra la nueva exposición temporal del Centro Pompidou de Málaga.

Japón es el país con más Premios Pritzker, considerados los Nobel de la arquitectura, ha resaltado este viernes Yuki Yoshikawa, comisaria de la primera exposición de esta magnitud dedicada a la arquitectura japonesa que se instala en España.

Para ayudar a comprender la historia de la arquitectura de ese país, que es "heterogénea", se han seleccionado fondos del Centro Pompidou de París que presentan "un panorama de setenta años con proyectos de treinta arquitectos históricos y contemporáneos".

La selección "se centra en temas que los arquitectos japoneses siguen explorando, y en cómo la arquitectura encaja en la ciudad y conecta a las personas con la ciudad".

Para Yoshikawa, la ciudad japonesa se muestra "en una perpetua mutación" y ello permite que los autores de sus edificios "renueven continuamente la visión de la arquitectura".

Se pueden contemplar casi un centenar de piezas, entre maquetas, planos, diseños o mobiliario, que ayudan "a identificar la mutación del lenguaje arquitectónico" en un recorrido cronológico desde los años 50, tras la Segunda Guerra Mundial, hasta la actualidad.

Ese recorrido se ha dividido en cinco secciones, la primera dedicada al periodo tras esa guerra con la conmoción por el peligro de las armas nucleares, que lleva a una nueva forma de humanismo en proyectos como el Memorial de la Paz de Hiroshima (1952-1955), de Kenzo Tange.

El crecimiento económico del país desde 1955 estuvo aparejado al estilo internacional de nombres como Junzo Sakakura o Ichiro Ebihara, mientras que Kenzo Tange fue el arquitecto emblemático de esta etapa con el Estadio Nacional Yoyogi de Tokio, creado para los Juegos Olímpicos de 1964.

La segunda sección muestra cómo en los años 60 surgió un nuevo urbanismo, adaptado al incremento de población en las ciudades japonesas, con autores como Kiyonori Kikutake o Arata Isozaki, y las urbes ofrecen visiones futuristas y de la prosperidad tecnológica.

El tercer apartado lleva a las protestas de 1968 y la crisis del petróleo de 1973, cuando los arquitectos vuelven a imaginar casas modestas y, por ejemplo, Kazuo Shinohara y Arata Isozaki se inspiran en las nociones de tradición y modernidad para reflexionar sobre la vivienda individual y la ciudad.

También en los 70, arquitectos japoneses se abren a las nuevas tendencias occidentales, como la arquitectura radical y el posmodernismo, y en esta sección de la muestra se incluye la obra de Hiromi Fujii, que se nutre del diálogo con Occidente y está influenciado por el pensamiento estructuralista.

Por último, en los años 90 se produce un punto de inflexión en los autores japoneses, ya que el contexto socioeconómico, con el terremoto de Kobe en 1995 o la recesión económica, lleva a reforzar la dimensión social de la arquitectura.

Como ha señalado Valentina Moimas, conservadora del departamento de Arquitectura del Centro Pompidou de París, esta exposición que permanecerá en Málaga hasta el 19 de septiembre "permite descubrir una visión de los arquitectos japoneses que, más allá de las diferencias, revela puntos de convergencia entre la cultura oriental y occidental".