EFESevilla

"La democracia, a nivel global, no está en su mejor momento", ha dicho en entrevista con Efe el filósofo Andrés de Francisco, profesor de la Complutense que ha traducido "La democracia ateniense en la época de Demóstenes" (Capitán Swing), del profesor danés Mogens H. Hansen.

"En muchos casos hay crisis de representación, con creciente desconfianza y aun cinismo por parte de las ciudadanías, y en otros hay un giro autoritario en sistemas formalmente parlamentarios, como en Hungría o Turquía, por no hablar del auge de los populismos", ha señalado De Francisco, quien, sin embargo, ha rechazado que la democracia haya de estar en crisis por su propia naturaleza: "Ha habido democracias pletóricas y también hoy hay democracias en muy buena forma: la danesa, la noruega, la sueca, la finlandesa".

Al consabido aserto de Churchill de que la democracia es el sistema político menos malo, el filósofo ha respondido diciendo que "teniendo en cuenta que no hay régimen perfecto, sí", pero ha matizado añadiendo que "si es una democracia republicana, sostenida en la virtud -en buenas leyes y buenas costumbres-, con eficaces mecanismos de vigilancia, control y rendición de cuentas, con frenos y contrapesos, con división del poder en sentido sincrónico y también diacrónico, entonces sería no el menos malo sino el mejor de todos los regímenes políticos posibles".

Sobre las posibilidades de defensa de la democracia frente a los regímenes autocráticos, De Francisco ha señalado que "un pueblo puede ser muy aguerrido cuando es libre y siente en peligro su libertad. Bien lo sabía Maquiavelo. Y Ucrania parece estar dándole la razón. La historia está llena de ejemplos parecidos".

El profesor y filósofo no cree que se cometan muchos desmanes en nombre de la democracia: "A los imperios no les gustan las democracias; prefieren satélites gobernados por oligarquías serviles o por tiranos venales. La democracia busca la democracia. De hecho, la comunidad europea es una federación de democracias. No hay en el mundo un equivalente compuesto de tiranías. Los mayores desmanes se han cometido en nombre de la patria o de la fe".

A la pregunta de si adjetivos como "popular", "plena" o "bolivariana" desvirtúan la democracia, ha respondido: "A mí me gusta tanto más la democracia cuanto más republicana es, pero en un sentido profundo", mientras que acerca de la idea de una democracia asamblearia ha recordado que "la democracia ateniense fue asamblearia y fue viable durante su siglo y medio de existencia, como muestra en su libro Mogens H. Hansen. Pero en países con millones de habitantes, no. Hay una cuestión de escala que parece insuperable".

De por qué la revolución digital no ha "revolucionado" la democracia al aumentar exponencialmente las posibilidades en las tomas de decisión, ha señalado que, en efecto, "podrían hacerse con agilidad muchas consultas, vinculantes o consultivas, pero esas consultas suelen tener un problema, la baja participación. Habría que hacer un trabajo previo de educación de la ciudadanía en la participación democrática, y eso no es fácil".

"La democracia es muy exigente e implica mucho compromiso por parte de la sociedad, para estar informado, para ocuparse de los temas, para debatir, incluso para votar. En la mayoría de los casos, la gente no se interesa, no se involucra. Sólo hay que pensar en las reuniones de vecinos de una comunidad de propietarios. Al final van cuatro", ha señalado.

Sobre las listas electorales cerradas ha considerado que son poco democráticas porque "dan todo el poder al partido y a la disciplina de partido", y ha añadido: "Prefiero -como lo prefería Stuart Mill- parlamentos con parlamentarios lo más independientes posibles".

De la democracia ateniense ha dicho que se considera el ejemplo más perfecto de democracia directa porque es "el más acabado, el más desarrollado, el más autoconsciente y también, sobre todo en la época de Demóstenes, el más equilibrado".