EFECórdoba

Córdoba ha pagado una pequeña parte de la deuda que mantiene con la familia Romero de Torres al exponer en la casa familiar cuatro de las cuatrocientas piezas arqueológicas que forman parte de la colección adquirida por la Junta de Andalucía en 1988.

El compromiso entonces, tras el fallecimiento en 1991 de María, la última de las hijas de Julio Romero de Torres, el más universal de las tres generaciones de artistas, fue la puesta en valor del inmueble, cuando revertió al uso museístico.

Desde entonces, la casa, anexa al museo dedicado al pintor que gestiona el Ayuntamiento de Córdoba en el antiguo Hospital de la Caridad, propiedad de la Diputación y que comparte el complejo con el de Bellas Artes, solo se ha abierto con motivo del Festival de Patios Cordobeses, como en esta ocasión, a partir del 2015, después de diversas actuaciones de acicalamiento por parte de la institución provincial, y para algún taller divulgativo para menores.

"La idea era haber puesto la casa en valor”, señala a Efe José María Palencia, asesor técnico del Museo Provincial de Bellas Artes y bajo cuya dirección se abrió por primera vez el patio de la casa de los Romero de Torres, a la que se accede desde el patio central que comparten los dos museos que ocupan el antiguo Hospital de la Caridad.

La familia solo puso una condición para el desarrollo museístico de la antigua vivienda, que no fuese visitable la planta superior, donde fallecieron algunos de sus miembros, y que había sido su morada desde que en el siglo XIX la ocupó el primer miembro de la saga de artistas, Rafael Romero Barros (Moguer -Huelva-, 1832-Córdoba, 1895), que llegó a la ciudad en 1862 como conservador del Museo Provincial de Pinturas, antecedente del Bellas Artes, que más tarde pasó a dirigir.

Ahora, por primera vez, se exponen, coincidiendo con la nueva apertura, cuatro destacadas piezas de la colección que comenzó Romero Barros, de quien su hijo Enrique heredó su espíritu coleccionista, lo que le llevó a incrementar el fondo a través de compras y donaciones de amigos y personalidades destacadas del ámbito cultural cordobés, que se las cedían a título personal, no en su condición de conservador y director del Museo Provincial, que fue como su progenitor, explica Palencia

Mientras que en el patio de la casa se mantienen los togados y esculturas femeninas de época romana que se quedaron en el recinto cuando se ordenó la colección, hasta entonces abigarrada en el jardín, el zaguán, una estancia a modo de sala que distribuye la planta baja, acoge sendos brocales mudéjares, de los siglos XIII-XV.

En el estudio de Julio Romero de Torres (Córdoba, 1874-1930) se exponen sendas piezas romanas, una herma del siglo II y un conjunto de un sátiro y una panisca, conforme concreta a Efe el director del Museo de Bellas Artes cordobés, José María Domenech.

La apertura de la casa por sexto año consecutivo, ya que en ek 2020 no celebró el Festival de los Patios por la pandemia, se ha acompañado de una serie de fotografías familiares y de un árbol genealógico de los Romero de Torres.

José María Palencia especifica que la Colección Romero de Torres tiene 2.500 piezas, incluidas las cuatrocientas arqueológicas, que se conservan bajo la custodia del Bellas Artes, mientras que los fondos documentales, compuestos por materiales textuales y fotográficos, en este caso por imágenes familiares, de arte y artistas, están en el Archivo Histórico Provincial.

La puesta en valor de la que fuera vivienda de los Romero de Torres es uno de los proyectos que están sobre la mesa, en este caso a la espera de resolver la situación del conjunto museístico que albergar el Hospital de la Caridad.

Tanto el Julio Romero, que alberga las obras donadas por la familia a la ciudad de Córdoba, inscritas posteriormente por el notario José Valverde a nombre del Ayuntamiento como su representante, como el de Bellas Artes, poseen obras suficientes como para desplegar en todo el inmueble una exhibición de las tres generaciones de artistas, en opinión de José María Domenech.

De hecho, el Bellas Artes tiene en su exposición permanente obras de los hermanos Julio y Rafael (Sevilla, 1840-Córdoba, 1926) y de su padre y actualmente la obra invitada es 'Conversando en el hogar', obra de Rafael y que recoge una escena en la casa familiar, hasta curiosidad de plasmar una de las fotografías que se conservan en la colección adquirida por la Junta de Andalucía hace 33 años, refiere el director de la instalación cultural.

Para ello, el Museo de Bellas Artes tendría que trasladarse a unas nuevas instalaciones, un proyecto postergado en los planes del Ministerio de Cultura una y otra vez a favor de otras inversiones en la ciudad, como la ampliación del Arqueológico, pendiente aún, además, de remodelar su edificio histórico, o la construcción de la nueva biblioteca pública, cuya apertura está prevista para septiembre próximo.

Álvaro Vega