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El cine de la localidad de Cortegana, en Huelva, había pasado diez años cerrado cuando en diciembre sus butacas volvieron a llenarse gracias a Proyecfilm, una aventura empresarial nacida para acercar el cine al mundo rural.

Joaquín Fuentes, su fundador, lleva 26 años liderando la lucha a contracorriente de llevar cine a los pueblos, y en 2019 más de 250.000 personas disfrutaron de la gran pantalla en dieciocho salas de cine repartidas por pueblos de España.

Pese a la despoblación y lo arriesgado de la industria cultural, a Joaquín Fuentes le va bien con una receta sencilla: "películas de estreno, equipos de calidad y precios ajustados", y presume de que sus salas de cine "no tienen nada que envidiar a las de las capitales".

Hasta que dio con un modelo de negocio rentable, el dueño de Proyecfilm tropezó en varias ocasiones porque "no podía competir con los bares que pirateaban películas, cuando un mes después nos llegaban a nosotros ya las había visto todo el mundo".

Hoy en día el cine digital les permite ser los primeros en exhibir las cintas, pero aún así, "sin la ayuda de los ayuntamientos sería imposible", admite Fuentes, quien relata que emprender un proyecto tan arriesgado sería de locos si no se contase con el respaldo de los pueblos por adelantado.

Actualmente, Proyecfilm da empleo a veintidós personas y trabaja con dieciocho salas de cine repartidas por toda la geografía nacional, y la última en abrir ha sido en Andalucía, en la localidad onubense de Cortegana.

Las salas que Proyecfilm ha abierto son las de Viveiro en Lugo; Astorga en León; Peñaranda de Bracamonte en Salamanca; Daimiel en Ciudad Real; Almazán en Soria; Peñarrolla-PuebloNuevo y Cabra en Córdoba; Mota del Cuervo en Cuenca, y Cortegana en Huelva, cines que han acogido en 2019 a 155.000 espectadores.

Además, Joaquín gestiona la programación de Motril y Huétor Tájar en Granada; Barco de Ávila y Sotillo de la Adrada en Ávila; Miajadas en Cáceres; Totana en Murcia; Campanario, Cabeza del Buey y Talarrubias en Badajoz, donde calcula que han disfrutado casi 100.000 espectadores.

En total, más de 250.000 personas se han sentado en 2019 en las butacas de cine gracias a Joaquín, sin contar las más de doscientas proyecciones de cine de verano para las que un proyector en la plaza hace las veces de cine.

Los que sí tienen sala presumen de su historia como la de Peñaranda, que es un teatro de 1875, y la de Astorga, un cine de los años veinte.

"Cuidamos la proyección y el sonido al máximo para que el público, mayoritariamente mujeres y parejas mayores, disfruten de las proyecciones igual o mejor que en un cine de ciudad", explica el empresario.

"Sale rentable", reconoce, aunque al mismo tiempo precisa que "hay que hacer muchos números a final de año" porque con salas que van desde las ciento setenta a las quinientas localidades, la media de entradas que se necesita vender cada fin de semana para poder mantenerlas es de doscientas, si no, "hay que cerrar", concluye.

Aún así, el rumor se ha corrido y son muchos los pueblos que contactan con Proyecfilm para reabrir las puertas de sus cines.

La acogida es espectacular cuando abren una sala, "pero la empresa no vive del primer día, si al final del año no salen las cuentas, o se pide ayuda al ayuntamiento o tristemente hay que cerrar", ha apuntado.

El primer fin de semana pasaron por el reabierto cine de Cortegana más de mil personas y ha expresado su deseo de que "ojalá se mantuvieran los números de las inauguraciones", aunque por su larga experiencia sabe de sobra que las cifras siempre bajan una vez pasada la emoción del principio.

Cada sala vende 20.000 entradas cada año aproximadamente y el promedio de habitantes de los pueblos ronda los 5.000 vecinos.

"No es una ciencia exacta", aclara Joaquín, ya que los poco más de dos mil vecinos de Barco de Ávila van más al cine en proporción que cualquier pueblo con el doble de población, y en esto intervienen factores como que haya localidades cercanas, pero lo fundamental es que los vecinos apoyen el proyecto.